Capítulo 48: El plan de Alastair

74.4K 3.6K 1.8K
                                        

Estaba asustada como nunca antes en mi vida, me costó varios segundos abrir la puerta del departamento debido al temblor de mis manos

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Estaba asustada como nunca antes en mi vida, me costó varios segundos abrir la puerta del departamento debido al temblor de mis manos. Me apoyé en la puerta respirando profundamente mientras cerraba los ojos. De todas maneras, no podía ser tan malo, me pasé la mano por la frente y finalmente pude esbozar una sonrisa que poco a poco fue creciendo en mi rostro. Sí, claro que iba a poder. Necesitaba explicarle todo a Max, abrí los ojos y como si mi pensamiento lo hubiese invocado lo vi aparecer por el pasillo mirándome intensamente.

Deslizó ambas manos en los bolsillos del pantalón. Poco a poco formuló una sonrisa, la misma que hizo que me enamorara de él. No tenía miedo del futuro, cuando él me miraba de esa manera era fácil ser fuerte. Sonreí, era feliz y ambos estábamos enamorados.

—Te amo, Liv —mi sonrisa se amplió tanto que tal vez no cabía en mi rostro. Me encantaba que me lo dijera, y ahora mucho más porque me daba la seguridad necesaria para enfrentar el futuro. Dejé caer mi bolso al suelo al igual que mi abrigo y sin pensar me lancé a sus brazos. Él me recibió con una sonrisa que eclipsaba al mismo sol. Me reí mientras rodeaba su cintura con mis piernas y mis manos acunaron su rostro.

Algo estaba ocurriendo, me di cuenta en cuanto vi una sombra apagar el usual brillo en sus ojos.

—¿Qué es lo que no está bien? —sonrió cansino, como si se preguntara como podía ser posible que lo conociera tanto. A él le ocurría algo similar conmigo.

—Te extrañé —murmuró mirando mi boca.

—Solo fueron dos horas, has pasado mucho más que dos horas sin mí y lograste sobrevivir.

—No hoy —comenzó a caminar conmigo a cuestas, pero no avanzó mucho. Solo me apoyó sobre una pared—. Desde que saliste de la cama te extrañé —le di un beso suave, pero suficientemente largo.

—Culpa a tu padre que me hizo presidir una reunión un sábado por la mañana que él debía dirigir.

—Alastair Henderson arruinando nuestros planes —me encogí de hombros.

—¿Y si no le damos en el gusto? —me apretó el trasero mientras que sus ojos miraban mis labios con hambre.

—Es lo que más deseo, Liv —susurró y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Entonces, hazlo —sonriendo apoyó la frente sobre la mía.

—Tus deseos son órdenes, mi amor—dijo después de un silencio, le di varios besos en la mejilla.

—Tenemos que hablar, Max —murmuré nerviosa. Sus manos se deslizaron por debajo de mi blusa abarcando todo aquello que tocaran.

—Después.

—No, debe... —me calló con un beso.

—Quiero estar dentro de ti, Liv —dijo con emoción—. Quiero recordar toda mi vida la sensación de tu cuerpo vibrando en sincronía con el mío —dejé escapar un suspiro. Lentamente me comenzó a desnudar, con tanta delicadeza que me sentí más adorada que nunca en mi vida. Bajó la blusa por mi hombro y besó cada peca que se asomaba para provocarlo—. Quiero recordar toda la vida el brillo de tus ojos.

Con Ella [COMPLETO LIBRO 1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora