"El regalo que nunca llegó"
Cada Navidad escribíamos nuestra cartita al Niño Dios. Siempre pedíamos un juguete, y aunque nunca nos traía lo que pedíamos, al menos llegaba con algún juguetillo que nos consolaba. Pero aquella Navidad fue distinta.
Todos estábamos dormidos cuando llegó mi papá. Venía sin dinero y ebrio, discutió con mi mamá porque no había podido comprarnos nada. Nos despertó de golpe, insultándonos y diciendo: —Aquí tienen su Niño Dios.
Asustados, sin entender el alboroto, nos vestimos. Mi mamá nos dijo: —Pónganse los zapatos y su suéter, vámonos.
Salimos en la madrugada, con un frío que calaba los huesos, y llegamos a la casa de mi abuela materna. Nos tendieron cobijas en el suelo y allí nos dormimos.
Al amanecer, el 25, busqué mi regalo. Pero no había nada. Mi abuela nunca nos compraba juguetes, solo ropa, comida, fruta o pan. Le pregunté a mi mamá: —¿Por qué el Niño Dios no me trajo nada?
Ella me miró con unos ojos tan tristes y me dijo: —No hija, es que el Niño Dios no trae juguetes en esta casa, ¿no ves que aquí no viven niños? Yo creo que te lo dejó allá en la casa donde vivimos.
Yo veía a los demás chiquillos jugar con sus juguetes, y cuando me preguntaban qué me había traído el Niño Dios, respondía: —No sé, hasta que llegue a mi casa allá nos lo dejó.
Pero al regresar, buscamos por toda la casa y no había nada. Mi mamá, con resignación, me dijo: —Ay hija, mira, sí vino el Niño Dios, pero como no vio niños, pues no dejó nada.
Ese día dejé de creer en el Niño Dios.
"El zapato equivocado"
En casa de mi tío Cándido pasé una Navidad distinta. Estaban su esposa, sus hijos —cuatro niñas y un niño—, además de mi abuela y mi abuelo. Esa noche cenamos y nos mandaron a dormir con la instrucción de poner el zapato para que el Niño Dios dejara su regalo.
Yo ya sabía que el Niño Dios no traía nada, pero me quedé despierta. Vi cuando mi abuela y mi madrina colocaban los juguetes en los zapatos. A mis primas les habían comprado lo que pidieron. Mi prima mayor, de mí misma edad, había pedido una pelota grande, igual que yo. Cuando me levanté y vi que a ella sí le habían comprado la pelota grande y a mí solo me habían dejado una pelotita con una bolsita de dulces, me dio un coraje tremendo.
Sin pensarlo, cambié las pelotas: la grande en mi zapato y la pequeña en el de mi prima. Me fui a dormir tranquila. Al despertar, corrimos a ver qué nos había traído el Niño Dios. Yo le dije a mi prima: —Mira, a mí sí me trajo la pelotota, y a ti una más chiquita.
Mi abuela y mi madrina se miraron sorprendidas y dijeron: —No hija, el Niño Dios se equivocó.
Pero yo, con la pelota bien agarrada, respondí: —Yo no sé, pero mi pelota estaba en mi zapato, así que esta pelota es mía.
Y como no querían que las demás niñas perdieran la ilusión de creer en el Niño Dios, no les quedó más remedio que dejarme con la pelotota. Al final, todos se quedaron con la duda de si había sido un error de ellas o un travieso cambio de zapatos.
Reflexión:
"Luces, sombras y memorias"
Diciembre fue siempre el mes más intenso de mi infancia. Entre peregrinaciones, piñatas de barro, buñuelos en la rodilla, corridos junto al fuego y viajes en armón, aprendí que la vida se celebra con lo que se tiene. Hubo navidades felices, otras tristes, y algunas llenas de picardía, como aquella pelota que reclamé como mía.
El Niño Dios me enseñó primero la ilusión, luego la desilusión, y finalmente la certeza de que la infancia se sostiene en la imaginación y en la fuerza de la familia. Diciembre me dejó la memoria de un pueblo unido en su fe, de una familia que reía y cantaba aun en la pobreza, y de una niña que descubría que la vida es una mezcla de luces y sombras, pero siempre digna de ser recordada.
La siguiente festividad era la venida de los Reyes Magos, pero a mi ni gusto me daba si el niño Dios no nos traía nada mucho menos los reyes magos.
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Pasajes de mi infancia
No FicciónIntroducción: Pasajes de mi infancia: Tipo de historia (versión literaria): "Esta es una obra de memorias, un viaje autobiográfico que se adentra en la vida cotidiana de un pueblo mexicano en los años cincuenta. Su género es narrativo y costumbris...
