"Falta de respeto"
Don Tomás y su esposa Manuela tenían un hijo llamado Alvino. Éste eligió a mis padres como padrinos de matrimonio. Los ahijados vivían en Guadalajara, y cuando venían a visitar a su familia, también pasaban a saludar a mis papás. Nunca llegaban con las manos vacías: nos traían el típico birote de la central camionera de la ciudad, además de dulces, colaciones, garapiñados, dulce curtido, camote y biznaga.
Cada visita era un acontecimiento. Siempre se mostraban muy respetuosos: saludaban a mis padres besando su mano. Mi hermana Luz y yo nos moríamos de la risa, porque en nuestro tiempo esa costumbre ya había caducado. Verlos besar la mano nos parecía gracioso.
Pero claro, cuando se iban los ahijados, la regañada que nos esperaba era segura. Mi mamá nos decía: —Ya como ustedes son tan irrespetuosas, piensan que toda la gente es igual a ustedes.
Y a correr, porque si nos poníamos de modo, ya sabíamos los fajazos que nos daban... por irrespetuosas, ja, ja, ja.
Don Tomás
Tomás, uuu Tomás"
Nosotros tuvimos mucha libertad de jugar en la calle. Mi hermana y yo, siempre que pasaba don Tomás, empezábamos a cantar una canción que estaba de moda en ese tiempo, que decía: "Tomás, uuu, Tomás uuu, Tomás qué feo estás."
Cuando pasaba el señor, subíamos el volumen de la voz. Pensándolo bien, sí éramos irrespetuosas, ja, ja, ja. Lo que hace uno cuando está chica.
Mi mamá hacía lo posible y hasta lo imposible para que nos portáramos bien. Mi hermana mayor sí era digna de orgullo para ella: bien portada, educada, cariñosa. Nosotros le decíamos barbera, y más cuando mi mamá nos decía: —Habían de ser como Chuy, aprendan de ella.
Y claro, cuando mi mamá no la veía, Chuy se reía de nosotras. Muchas veces nos regañaron y pegaron por su culpa, pues también hacía travesuras y maldades, pero siempre nos echaba la culpa a nosotras... y mi mamá siempre le creía.
Crecimos con cierto resentimiento hacia ella, pero al fin y al cabo era nuestra hermana. Cuando se metía en algún problema con alguna niña, siempre salíamos en su auxilio, ja, ja, ja.
La pedida de mano
"La prueba de Teresa"
Don Agapito y Doña Paula junto a sus seis hijos eran nuestros vecinos. Teresa tenía veintiséis años cuando su novio le propuso matrimonio:
—Teresa, ya completamos dos años de novios, ya es tiempo de casarnos. ¿Te quieres casar conmigo? —¡Pos sí, sí quiero! —En ese caso ponte de acuerdo con tu ama, pa' irte a pedir el sábado.
Teresa fue con su mamá: —Ama, mi novio quiere venir a pedir mi mano, pos ya quiere que nos casemos.
Doña Paula le respondió con calma y sabiduría: —Así que ya se quieren casar, pos está gueno. Mira, mija, en la noche, ya que nos acostemos tu apa y yo, vas al cuarto donde dormimos. Y si después de lo que veas te quieres casar, nos ponemos de acuerdo pa' que vengan a pedir tu mano. Nada más no vayas a hacer ruido.
"La prueba de Doña Paula"
Y así lo hicieron. Cuando todos se durmieron, la joven entró con mucho tiento al cuarto de sus padres. Ellos estaban haciendo el amor. Teresa se quedó sorprendida de lo que vio, pues en aquellos tiempos las relaciones sexuales eran un gran tabú. Así como se metió, salió sin hacer ruido.
Al día siguiente su mamá le preguntó: —¿Fuiste al cuarto? —Sí, ama, sí fui. —Bueno, pues si te casas, todos los días tu marido te va a hacer eso que nos viste haciendo. ¿Todavía quieres casarte? —Sí, ama, sí me quiero casar.
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Pasajes de mi infancia
No FicciónIntroducción: Pasajes de mi infancia: Tipo de historia (versión literaria): "Esta es una obra de memorias, un viaje autobiográfico que se adentra en la vida cotidiana de un pueblo mexicano en los años cincuenta. Su género es narrativo y costumbris...
