Capítulo 51

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Cuando llegamos al hospital había un caos en el lobby. El Dr. Culpepper estaba completamente fuera de sí, gritaba, daba órdenes y estaba tan pálido que incluso llegué a sentir preocupación por ese maldito viejo. Mis piernas actuaron por sí solas, acercándose a la avalancha de doctores que lo rodeaban y trataban de seguir sus instrucciones.

— ¿Qué sucede? — Le pregunté al compañero más cercano a mí. — ¿Por qué tanto escándalo?

— La nieta de Culpeper se cayó y la están transportando para acá. — Mi ceño se frunció levemente. — Está así porque la niña se golpeó la cabeza.

— ¿Cuántos años tiene? — Giré mi cabeza hacia el doctor con el que estaba hablando para poder verlo a los ojos.

— Dos años y medio. — Apreté los labios con fuerza.

Una niña de dos años y medio... A esa edad la cabeza de los niños seguía siendo débil, por lo que era posible que tuviera problemas durante su crecimiento.

— ¿Le entregaron a alguien el caso? — El Dr. Thomas se quedó mirándome fijamente. — Si estás pensando en tomarlo, eres un suicida. — Negó con la cabeza. — Ni siquiera eres un doctor autorizado.

— Es una niña de dos años a la que nadie quiere atender porque es nieta de Culpepper. — Caminé hacia el centro de todo el caos y entre medio de todas esas personas me encontré con la dueña de los ojos verdes más bonitos que había visto en mi vida.

— Quieres tomar el caso. — Dijo tan pronto estuve a su lado.

— Sí. — Observé su perfil.

— Sabes que si algo pasa, estarás en serios problemas. — Asentí levemente. — Bien... Bien... — La escuché inhalar y exhalar hondo. — Yo tomaré el caso. — Habló en voz alta mientras alzaba su mano.

A nuestro alrededor todo quedó sumido bajo un tenso e inquietante silencio. Las miradas estaban sobre Live y eso, aunque pudiera ser intimidante en un momento así, no pareció importante.

— Livi, no lo hagas. — Susurré.

Ella estaba arriesgando su trabajo por un capricho mío. Hacía relativamente poco tiempo Olive había dejado de tener un supervisor a cargo, ya no era una simple interna, era una doctora con la autorización de tomar cualquier caso sin vigilancia y estaba tomando uno que podría dejarla sin trabajo si algo salía mal.

— ¿Quiénes formarán parte de tu equipo? — Observé al Dr. Culpepper, quien se notaba que estaba dejándose llevar por la desesperación.

— El Dr. Davis junto a los enfermeros Carson y Ford. — El hombre me dirigió una rápida mirada, como si dudara de mí, pero terminó asintiendo.

— De acuerdo. — Asintió levemente. — Hagan lo que sea, tienen permiso de realizar todas las pruebas necesarias y de acceder a cada maldita sala que hay en este hospital, pero si algo le pasa a mi nieta voy a ir detrás de sus puestos.

— Bien. — Fue la única respuesta de Livi. — ¡A trabajar!

La ambulancia llegó al poco tiempo y el panorama no se veía nada bien.

La niña estaba inconsciente y aunque respiraba, su pulso era alarmantemente bajo. El primer vistazo por lo general nos daba una idea de por dónde podíamos comenzar, pero en ese momento lo único que podía pensar era en pedir radiografías de todo. Necesitaba saber el estado de su cabeza, pero también de su cuerpo.

— Una caída...— Repetí mientras me posicionaba al lado de la Dra. Anderson. — Hay demasiada sangre para una simple caída.

— Lo mismo pensé. — Murmuró. — Necesito que le saquen radiograf...

Aydan Davis©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora