Noventa y nueve

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-¡Otra vez!- habló Vegas en voz alta caminando detrás de los espacios. 

Una ráfaga de disparos hicieron eco en el lugar, al igual que el sonido de impacto de los objetivos de papel contra las balas de salva utilizadas. 

-Ya me cansé tío- dijo Jao bajando su arma y quitando el cartucho vacío- Termine el mío ¿Me puedo ir?- 

-Déjame ver- presionó el botón para acercar el blanco de papel- Eres el mas rápido de los tres y aun así no te gusta hacer esto- 

-No, me duele la mano después- se quejo con una mueca- oye.. esta mejor ¿Cierto?- 

-Si, mejoraste la puntería.. bien eres libre- palmeo su hombro. 

-Yo también me quiero ir- se quejo Venice.

-No, mira eso..- acerco su blanco- ¿Qué es todo esto? No te estas concentrando- lo regañó.

-Pues no, yo quiero jugar videojuegos con Jao- respondió de malas- no estas cosas-

-Tus videojuegos también son de disparos- respondió molesto.

-Si pero solo son juegos... Ustedes tienen sus asuntos extremos que no son nuestros.. ¿De que me sirve eso ahora?- dejo todo en la mesa y se giro enojado contra Vegas.

-Venice, basta- lo regaño su hermano mayor, Saint- Entiende que todo eso es por precaución, todos debemos estar entrenados- 

-Pero a Jao y a mi no nos es útil en absoluto, a ti te llevan a esos lugares porque eres mayor de edad pero nosotros no- se quejo en voz mas alta.

-Es por seguridad.. deben estar preparados por si se requiere- volvió a decir, sacando otro cartucho para su propia arma.

-Eres bueno... pero muy flojo, solo estas disparando porque sí, no te concentras- volvió a decirle Vegas irritado.  

-No quiero tus sermones, me largo..- se quito el equipo de protección para salir del lugar.

-¡Venice!- gritó Vegas llamándolo sin éxito. 

-Déjalo papá.. no lo entenderá aun- hablo con tranquilidad- Al menos viene de vez en cuando, sabe como cargarla y descargarla- suspiro volviendo a su actividad.

El crecimiento de esos niños no había sido nada fácil, mas rápido de lo que esperaron esas lindas e inocentes personas se convirtieron en jovencitos mayores, capaces de llevar la contraria cada vez con mas facilidad, dejando de lado esas actitudes tiernas y dóciles que llegaron a presentar. 

Actualmente Saint con 19 años, era llevado en ocasiones al casino con Vegas, solo para estudiar la mecánica del lugar, con la intención de que ayudara mas adelante; al mismo tiempo al ser el mayor de todos, su abuelo le daba un poco mas de información sobre las demás cosas que hacían. Causando que él comprendiera rápidamente de que iba la situación y aprovechando cada una de las zonas de entrenamiento para los guardaespaldas. 

Venice y Jao tenían 16 años, una edad muy complicada si le preguntan a Vegas y Macau. Venice siempre fue un niño problemático con su papá, de eso no había ninguna duda, le gustaba responder en contra solo por hacerlo enojar, sin embargo últimamente las discusiones crecían con facilidad si Pete o Saint no actuaban como mediadores. La principal queja del adolescente era que él solo quería jugar videojuegos y salir con sus demás amigos como los jóvenes normales, no le gustaba el negocio de los casinos. 

Por otro lado estaba su primo Jao, un niño sensible desde pequeño pero apenas entro en esa peligrosa edad, sus respuestas hacia Macau también habían cambiado, no era problemático pero sin duda no sabia quedarse callado cuando creía que su argumento era muy válido. Ocasionando que Macau se preguntara de donde había salido esa actitud tan retadora a veces, aunque bastaba con una mirada al espejo para reconocer su misma expresión molesta que tenia su hijo en esas situaciones. Aun así, Jao obedecía la mayor parte del tiempo, entre quejas pero hacia lo que le pedían; todo fue mas llevadero cuando Chay tuvo una larga conversación con él, explicándole la importancia de saberse defender en cualquier situación, accedió con mas facilidad a los entrenamientos viéndolos como una forma de proteger a cualquier persona importante para él. 

Second ChancesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora