Daren's POV.

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Mesa de Slytherin, Gran Comedor, Hogwarts.
Martes 10 de septiembre, 1994.
18:35hrs.

Creo que podemos hacer la fiesta de Slytherin en las vacaciones de Navidad, decía Scorpius desde el vínculo de Legeremancia que compartíamos desde hace años luego de haber encontrado un hechizo que nos permitía unirnos de esa manera.

Ya lo hemos planificado millones de veces, Scorp, murmuró Pansy.

La de los gemelos fue bastante sonada, hay que asegurarnos de superarla, respondió Blaise, concordando con Scorpius.

Lo que tenemos planificado supera con creces la de los gemelos, dijo Theodore mientras metía un bocado de su cena a su boca.

¿Qué si no?, se alarmó Scorpius. No podemos quedar por debajo de ellos en nuestra primera fiesta, debemos marcar presencia e imponernos. Las fiestas de Slytherin siempre son las mejores, y debemos hacer prevalecer eso. Mucho más en nuestra entrada a esto.

Te estás preocupando de más, Scorp, señaló Draco. Somos mejores que cualquier otro, una fiesta decente y que supere las expectativas de los demás no va a ser difícil.

Tom y Mattheo se veían un poco hastiados de la conversación, y había de admitir que yo también. Llevaban con la misma discusión desde la fiesta de los gemelos Weasley al inicio del año y ya era hostigante.

Continué con mi cena tranquilamente, escuchando la algarabía usual del Gran Comedor, la conversación mental de los chicos y las conversaciones lejanas de la mesa de Slytherin. Pero había algo que me inquietaba. Tenía la sensación de que ese día algo significativo sucedería, pero aún no descubría el qué era.

Aunque podría ser que estuviera a punto de descubrirlo.

Elevé la vista de mi plato hacia la puerta del Gran Comedor. Fue como si una especie de magnetismo me llamase desde ahí, pero no había nada ni nadie particularmente interesante. Un segundo más tarde, la puerta se abrió de par en par y sentí algo en mi pecho al ver a la chica que se encontraba ahí parada.

Lo primero que capté de ella fue su cabello; no era rubio claro como el de Draco o más pálido como el de Scorpius. Era platinado. Blanco platinado. Y bajo la luz de las velas del Comedor parecía brillar de un tono característico, y le agregaba un poco de iridiscencia cuando se movía.

Lo siguiente en lo que me fijé fue su ropa; llevaba una falda de lo que parecía terciopelo negro hasta arriba de la mitad de sus muslos, un top negro que dejaba todo su estómago al descubierto y sólo tapaba sus pechos, las mangas semi transparentes del top cubrían sus brazos, pero dejaban al descubierto su cuello y parte de su pecho. Desde mi puesto logré visualizar algunas joyas que tenía en sus manos y alrededor de su cuello, así como un ligero destello en su muslo. Y llevaba tacones.

Cuando empezó a caminar aquel sentimiento en mi pecho se hizo más notorio y, por alguna razón, no podía apartar mis ojos de su figura. La manera en la que caminaba hasta el estrado de los profesores era demasiado atractiva como para ignorarlo. No miraba a nadie y su barbilla estaba elevada, como si aquel lugar le perteneciese.

De reojo vislumbré que no era el único cautivado. Inclusive Tom tenía sus ojos fijos en aquella platinada. Vi a McGonagall acomodar el taburete de los recién llegados con el Sombrero Seleccionador en mano. La chica subió las escaleras y se sentó con una delicadeza que no podía ser real.

¿Qué mierda?, escuché la voz de Blaise murmurar, atónito y completamente enfocado en ella.

—¿Cuánto a que va a Hufflepuff? —escuché a unos cuantos asientos de distancia. Unos Slytherin de tercero hacían apuestas por la casa de la chica. No pude evitar que me invadiera la burla, estaba seguro de que no iría a Hufflepuff.

Hogwarts HoeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora