XLIX. La Casa de los Gritos.

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La Casa de los Gritos (y de exes celosas y tóxicas).

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La Casa de los Gritos, Hogsmeade.
Viernes 3 de abril, 1995.
19:00 hrs.

Los Gryffindor me miraron cuando yo volteé hacia ellos, sin saber cómo sentirme ante el arrebato de... Miss. «Dary». Harry se acercó a mí, parándose a mis espaldas, y carraspeó.

La castaña se alejó de Daren, el cual permanecía impasible en su sitio, con el ceño ligeramente fruncido.

—Ay, Har —lloriqueó—. ¿Por qué no me dijiste que Dary iba a estar aquí?

—No pensé que iba a venir —murmuró—. Y, para tu información, Dary —hizo énfasis en el nombre— vino con su novia. Te la presento —puso sus manos sobre mis hombros, empujándome ligeramente hacia adelante—. Halley, te presento a Hiraeth, la novia de Daren. Hiraeth, te presento a Halley, la ex de Daren —enfatizó la palabra «novia» y «ex», apoyando la barbilla sobre mi cabeza.

—La novia —dijo Halley, mirándome de arriba a abajo. Sonreí, y extendí mi mano en su dirección.

—Un placer —ella tomó mi mano, y la estrechó con un poco más de fuerza—. Halley es un nombre muy lindo —señalé.

—Hiraeth es un... nombre raro —dijo, volviendo a mirarme de arriba a abajo.

—Significa añoranza por un lugar en el que nunca has estado, al que no puedes ir, o al que no puedes volver. Es galés —informé.

—Ah —asintió, aunque se notó que estaba siendo hipócrita. Su brazo seguía alrededor del cuello de Daren—. Bueno, es un placer conocer a la... novia de mi Dary.

—Igualmente, es un placer conocer a la amiga —estiré la mano hasta alcanzar la de Daren, y tiré de él hasta mí— de mi novio.

—Bueno, «amiga» no es como yo lo calificaría —ella dijo, enredando su cabello alrededor de su dedo—. Daren y yo-

—Daren y tú —la interrumpí— habrán tenido una muy linda historia, estoy segura —asentí, con una sonrisa—. Una pena que ya no estén juntos. Pero no te preocupes, Halley —puse mi otra mano libre sobre su hombro—, yo lo cuido —palmeé su mejilla, y luego me acerqué a dejar un beso sobre su mejilla.

Me despedí, moviendo mis dedos, y tomé a Harry con mi mano libre para poder tirar de ambos Potter conmigo hacia los demás.

—Buenas tardes, familia —solté a ambos chicos, y me tiré encima de Neville para abrazarlo—. Ay, no saben lo emocionada que estoy —chillé—. Y traje, bueno, Daren y yo trajimos dulces y refrescos.

Mientras tomaba la mochila donde traíamos las cosas, un grito ahogado se escuchó antes de que la puerta se cerrase de un portazo. Quité mi sonrisa, y volteé hacia la puerta ya cerrada. Halley ya no estaba ahí.

—Her —llamó Ginny, parándose a mi lado.

—¿Hm?

—Perdona que Halley estuvo aquí... la encontramos en Hogsmeade cuando veníamos hacia acá, y no pudimos quitárnosla de encima. Y no pensamos que Daren vendría.

—No importa —me encogí de hombros—. Tampoco es para tanto —saqué un chocolate de la bolsa, y luego se la tendí a Ginny.

—¿Segura?

—¿Como por qué me importaría? —la miré de soslayo, mordiendo el chocolate, luego se lo tendí a Daren, quien no había dejado de mirarme.

—Bueno... Halley sigue enamorada de Daren, y sólo ellos saben cómo terminó su relación. Así que...

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