LVIII. Avada Kedavra.

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Avada Kedavra.

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Campo de Quidditch, Terreno de Hogwarts, Escocia.
24 de junio, 1995.
21:00 hrs.

Los primeros en acercarse a nosotros fueron los Slytherin.

El estruendo de la banda y los vítores llenaba el espacio, pero yo era incapaz de moverme. Me dolía todo el cuerpo, me sentía lejana a mí misma, como si no estuviera ahí.

Temí que estuviera regresando a mi RA. Aunque eso sería imposible de lograr sólo por que me diese un hechizo. Pero se sentía como cuando estabas en mitad de la meditación y no te sientes en tu cuerpo, ni en tu cuarto. O como una parálisis del sueño. Con la diferencia de que todo me dolía.

Lejanamente sentí palmaditas en la mejilla. Me dolió como la mierda. Tenía la piel hipersensible en ese momento, y aunado al dolor que ya persistía, cualquier toque era como si me estuvieran prendiendo fuego viva.

Y había una especie de martilleo lejano que me hacía doler todo aún más.

Quise gritar, patalear o salir de ahí, pero me encontraba incapacitada para hacer cualquiera de esas.

El martilleo paró.

Mi cuerpo dolió al ser movido y tocado, aunque la sensación de fuego en mi piel iba subsanando poco a poco y cada vez me sentía más consciente de mí misma. Y, por tanto, consciente de los gritos y la algarabía alrededor mío.

La banda ya no sonaba, pero sí escuchaba gente cuchicheando y creo que escuché a Pansy pelearse con Dumbledore y otra voz.

—...erta, —decía una voz. Suave y contenida, pero preocupada—. Vamos, Hiraeth.

Quise despertar, levantarme. Pero aún me dolía todo y me era incómodo hasta pensar. Juraba que no estaba respirando.

—¡No está muerta! —Gritó alguien. No supe quién, tho.

Vagamente, sentí una mano posarse sobre mi cuello y luego bajó hasta mi estómago. Empecé a sentir una sensación caliente en el estómago que poco a poco se fue extendiendo por mi cuerpo. Era raro porque no era fuego, era algo más apaciguado y calmante, confortante incluso.

He de admitir que ya me estaba desesperando. Me sentía ahí, pero no me sentía, si eso tiene sentido. Me desesperaba irme a quedar así, como en esa especie de coma. Ya no me dolía, pero no me quería quedar así. Era una sensación horrible, la verdad.

Me desesperé tanto que empecé a llorar. En plan, me salieron lágrimas de los ojos. De mi cuerpo físico. Pansy le gritó a Dumbledore algo tipo «¡¿Ve?! ¡No está muerta!».

Cuando finalmente abrí los ojos, vi la cara de Theo examinándome de cerca, y detrás suyo vi a Tex, quien era quien tenía la mano en mi estómago.

Todos se quedaron tiesos al ver que sí estaba viva.

era bromita, experimento social🤙

Le fruncí el ceño a Tex por un momento, confundida, antes de volver a mirar a Theo. Me incliné hacia un lado, a donde él estaba, y me tomó en brazos, acunándome en su pecho. Me sostuve de su camisa débilmente, respirando entrecortadamente.

Estaba infinitamente aliviada, para ser honesta. Estaba viva. Estaba viva.

Estoy viva.

Sentí mis ojos picar, las lágrimas acumulándose en mis ojos gracias al alivio que sentí al respirar. El aire se filtró en mis pulmones, fresco, frío. Y yo casi lloro porque la ansiedad me había estado comiendo por esos infinitos minutos en los que no era capaz de abrir los ojos.

Hogwarts HoeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora