LIII. Una noche en el Lago.

155 9 2
                                        

°°°

Una noche en el Lago (y aparezco en la portada).

°°°

Gran Comedor, mesa de Slytherin, Hogwarts.
Domingo 12 de abril, 1995.
11:05 hrs.

—Señorita Hiraeth —escuché la voz de Snape llamarme, levanté la vista hacia él y lo vi parado frente a mí—. Acompáñeme, por favor.

Suspiré, sabiendo que Snape me iba a interrogar por lo acontecido el día anterior. Me levanté de mi asiento antes de despedirme de los chicos y empezar a seguir a Snape en silencio. Él iba caminando delante de mí con esa característica forma suya de caminar, su túnica revoleaba detrás de él dramáticamente y hubiera hecho algún chiste si no supiese que estaba medio enojado conmigo por lo sucedido.

Al llegar a su despacho abrió la puerta para mí. Pasé antes que él y me senté donde me indicó una vez hubo cerrado la puerta detrás de nosotros. Se quedó un rato mirándome en silencio y yo me quedé tiesa sin querer alterar su estado de ánimo.

—¿Le importaría explicarme lo de ayer?

Suspiré de nuevo y me preparé para intentar explicarle a Snape lo que sucedía.

—Yo sé cuando alguien entra en mi mente —empecé en voz baja—, Ayer me enteré que una persona intentó meterse a ni mente con anterioridad... pero yo no... lo noté, en lo absoluto. Ni siquiera cuando le pedí que lo hiciera. No sé por qué no soy capaz de sentirlo, simplemente no siento nada... y eso me descoloca mucho porque debería ser capaz de sentirlo.

Snape me analizó por un rato luego de mis palabras.

—Dijiste que no le dirías nadie —razonó lentamente. Asentí, confirmando mis palabras del día anterior—. Así que lo viste —continuó lentamente, Asentí—. ¿Cómo?

—Parte de mis poderes, creo —dije, aunque yo sabía que era a causa de guion. Obvio, no le iba a decir eso a Snape. Él asintió, aún mirándome como si estuviera analizándome.

—Sé que tú ya lo dijiste, pero apreciaría te guardases eso.

—Puede borrar mis memorias, si gusta —ofrecí suavemente.

—Pensé que no eras susceptible a eso —señaló, arqueando una ceja en mi dirección.

—Podría encontrar una manera de hacerlo, si le molesta —dije. Snape se lo pensó por un momento antes de negar la cabeza.

—Confío en ti —dijo.

—Yo no lo haría —suspiré, recostándome en el respaldar del sofá. Snape volvió a elevar la ceja.

—Te tienes en muy baja estima, Hiraeth —señaló. Me encogí de hombros.

—O soy realista —dije.

—Te sorprendería saber lo confiable que resultas ser.

—Probablemente —acepté.

—Ten un buen día, Hiraeth — dijo suavemente un rato después. Me reí con suavidad.

—Esa es una forma sutil de echar a alguien —señalé. Él se encogió de hombros, una pequeña sonrisa adornaba las comisuras de sus labios—. Buen día, Profesor.

Hogwarts HoeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora