(Una gehena es un
horno de fuego de
la antigüedades).
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Por más que corrieron, para Takeshi, Kattie y Evangeline era imposible alcanzar la carreta, y solo pudieron ver como se perdió en la lejanía.
-¡¿Qué haremos?! ¡¡se lo llevaron!!-gritó Kattie exasperada, su pecho se movía de arriba a abajo por su agitada respiración.
-¡¿Por qué hicieron eso?!-preguntó Evangeline, flotando de un lado a otro con nerviosismo-, ¡¿acaso no estás preocupado por él?!-preguntó exasperada porque Takeshi parecía estar calmado, su vista estaba puesta en el camino y no mostraba emoción.
-Por supuesto que lo estoy, pero debo mantener la cabeza fría-apretó los puños para conciliar la calma. Estaba más preocupado que cualquiera en ese momento-, sé que encontrará una manera de apañársela, pero... sigamos por la dirección de la carreta con cautela.
Mientras tanto, después de un incierto recorrido para Hikaru, finalmente se detuvieron en una cabaña lamentable que parece ser un refugio para esos secuestradores.
Hikaru no podía ver nada, no podía defenderse; sus ojos vendados y las manos atadas hacia atrás. Además de que sentía una presión en todo su cuerpo debido a la inmovilidad.
Sus sentidos estaban alterados y no sabía por qué, así que dejándose guiar, lo llevaron hasta una silla donde allí lo ataron nuevamente con las mismas lianas oscuras del inicio que un arcano manipulaba.
-Que piel tan suave tiene este bardo, ¿no creen que será mejor venderlo?-dijo el arcano recorriendo sus látigos por el muslo y cuello de Hikaru.
-Podemos pedir la recompensa y luego venderlo.
Mientras ellos planeaban su destino, Hikaru forcejeaba para intentar hablar o liberarse, pero todo esfuerzo solo le robaba sus fuerzas en vano.
-Parece que nuestra gallina de oro quiere decir algo.-comentó el arcano, retirando las lianas de la boca de Hikaru.
Tan pronto como sintió la libertad en sus labios, estalló en ira: -¿Recompensa? ¿Venderme? ¡¿De qué demonios están hablando?!
Uno de los hombres tomó una silla, girándola para sentarse al revés frente a él. Su rostro se mantenía calmado y satisfecho, reflejando claramente que su confusión le resultaba divertida.
-Si decidimos venderte al Rey Côrges Primero, ¿sabes quién es? El rey de Zifkar. Seguro que encontrará un buen uso para ti, ya sea como esclavo o como juguete sexual. Me da igual, pero me intriga saber cuánto valdrás. -Lo examinó de pies a cabeza antes de sacar una navaja y colocarla en su cuello-. ¿Por qué no nos muestras lo que eres capaz de hacer?
Todos aceptaron con alegría, excepto Hikaru, quien quedó aturdido por la palabra "esclavo".
-¿Qué... qué sé hacer? Bueno... como bardo, se aprenden muchas cosas -respondió, sintiéndose presionado por la navaja.
-¡Entonces danza para nosotros! Seguro que a la realeza le encantaría tenerte como entretenimiento -se rieron tras hacer esa petición. Sin embargo, al ver que Hikaru no mostraba intención de obedecer, le hicieron un pequeño corte en el cuello como advertencia.
-¡Está bien, está bien! Pero necesitaré que me desaten para poder danzar, ¿no? -dijo con una sonrisa tímida después de tragar con dificultad.
Todos miraron al Arcano, quien sonrió con satisfacción y finalmente liberó a Hikaru. Al sentir que la presión en su cuerpo había desaparecido, se levantó lentamente, ya con sus sentidos alerta. Retrocedió un paso para prepararse y, guiándose por el sonido de la voz del Arcano entre los demás que esperaban para reírse o comentar abiertamente, decidió actuar.
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Luang. De Lord a plebeyo.
Fantasy¿Conoces la traición? Puede que sí, ¿pero conoces la verdadera traición? Una traición que va más allá de lo emocional o simple rechazo. Takeshi experimentó tal traición de parte de su pueblo, quien a pesar de su diligencia, exigencia y esfuerzo para...
