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(Al dia siguiente)
En las primeras horas de la mañana, mucho antes de que el sol asomara su rostro, Takeshi se dirigió a la habitación de Hikaru. Se acomodó en una silla, con un libro de romance cliché que su prometida Nadia le había enviado, esperando pacientemente a que su amigo despertara.
─Eli...─ llamó Hikaru, su voz somnolienta resonaba en la penumbra. Se levantó lentamente, parpadeando con confusión mientras observaba sus manos, ahora libres de los grilletes que lo habían atormentado.
─Buenos días... Hikaru... ¿me recuerdas?─ preguntó Takeshi, acercándose con cautela, buscando la conexión en su mirada.
Hikaru lo miró durante unos segundos, su rostro vacío de emociones. De repente, sus ojos se abrieron como platos y un grito de ira brotó de sus labios: -¡Tú! ¡Traidor!
La acusación lo tomó por sorpresa. Takeshi retrocedió un paso, manteniendo la calma mientras respondía con seriedad: ─¿Qué? Te equivocas.
─¡Para eso me ayudaste! ¡Para eso te acercaste a mí!─ Hikaru exclamó, su furia creciendo con cada palabra.
─¡Te equivocas!─ repitió Takeshi, intentando romper el ciclo de desconfianza.
─¡¿Qué le hiciste a Eli?!─ gritó nuevamente Hikaru, tomando una figura de cerámica y lanzándola hacia él. Takeshi esquivó el proyectil con agilidad.
Justo antes de que la cerámica impactara contra la puerta, esta se abrió de golpe y el objeto quedó suspendido en el aire. La reina Tamara entró con pasos firmes y lentos, su mirada seria pero compasiva. Con un ligero movimiento del dedo, hizo levitar la figura y la colocó suavemente en su lugar.
─¡Ma-! Eh... Mi Reina.—Takeshi se apartó rápidamente, sintiendo el peso de su presencia.
Tamara no prestó atención a él; su mirada estaba fija en el enfadado Hikaru, quien no dudaba en alzar la voz ante ella. Con una calma imperturbable, Tamara levantó su otra mano; un brillo similar al de su dedo iluminó el aire y Hikaru comenzó a elevarse del suelo.
—¡¿Qué es esto?! ¡¿Qué me haces?!─ gritó Hikaru, sorprendido y asustado.
Tamara dirigió entonces su atención hacia Takeshi. Con una voz suave pero firme le pidió: —Ve a decirles a los cocineros que preparen una comida sustanciosa para recuperar fuerzas. Hikaru y yo necesitamos conversar a solas un momento.
Takeshi asintió rápidamente y salió del cuarto. Sabía que la reina calmaría a Hikaru y aclararía las cosas. Además, sabía que lograría descubrir quién había sido el responsable del sufrimiento de su tribu.
La reina tiene el poder de Manna de control de gravedad y el elemento de hielo. Por eso, aun a sus cuarenta años ella y el rey siguen luchando contra el reinado oscuro "Nigromancia". Lamentablemente, aunque la reina sea de Manna, el hijo no heredó alguna habilidad de ella, ya que no tiene la energía de Maná.
Takeshi al dar la orden, los cocineros se pusieron a trabajar inmediatamente. Mientras tanto, decidió pasearse por el pasillo cerca de la habitación de Hikaru para estar pendiente. Él tenía que comer también y luego estudiar, toda su rutina.
Después de la espera la reina salió, Takeshi se acercó a ella ocultando su impaciencia.
─Ya está tranquilo, le expliqué todo y él me respondió algunas cosas. Si quieres hablar con él, adelante, pero no olvides tus clases o te castigaré.
─Por nada haré algo así de irresponsable.─respondió Takeshi, luego hizo una pequeña reverencia y entró a la habitación de Hikaru.
Estaba angustiado por pensar que haya dicho algo que no debería sobre su rescate, si es así, la historia que contó Takumi no tendría sentido. Él tenía que aclararle todo pero por la alteración de él no pudo hacerlo.
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Luang. De Lord a plebeyo.
Fantasy¿Conoces la traición? Puede que sí, ¿pero conoces la verdadera traición? Una traición que va más allá de lo emocional o simple rechazo. Takeshi experimentó tal traición de parte de su pueblo, quien a pesar de su diligencia, exigencia y esfuerzo para...
