33.Combinación prohibida.

33 5 31
                                        

•. ° --♕-- °. •

~En el reino Necro de Nigromancia~

—Lilith, algún día heredarás este reino —anunció la emperatriz mientras le mostraba su reino a Lilith desde un lugar alto.

Madre... Te prometo que lo haré bien —respondió Lilith con alegría.

Observaba con gran asombro todo a su alrededor. Las grandes casas, las hermosas lunas y su cielo rojo. El aire pesado que para cualquier humano es tóxico, pero para ella, vida.

Pero cuidado con aquel que controla el décimo, undécimo y duodécimo símbolo de la torre maldita. Ellos pueden obtener todo lo que se propongan.

...

Lilith, véngame. Lilith, Lilith.

Lilith...

—¿Mí Emperatriz, Lilith? —llamó Merk, apartando los mechones húmedos de su frente.

Lilith abrió lentamente los ojos y divisó la silueta borrosa de Merk. Intentó levantarse pero inmediatamente sintió una punzada en el abdomen que la hizo jadear.

—Mi emperatriz, no se levante por favor —exigió Merk, sujetando con delicadeza su frente—. Me alegra que estés mejor, estuve muy preocupado.

—Merk... ¿Qué pasó? —preguntó con la voz rasposa de puro esfuerzo.

—Perdóname, fue mi culpa, no pude protegerte de ese ataque porque... fue tan repentino.

Merk bajó la mirada, recordando ese día. Zephyr había lanzado una oleada de rocas, y justo cuando Lilith las cortó, de entre los escombros Zephyr atravesó su pecho.

—No... no te preocupes... sigo viva. —Tocó su abdomen y sintió el vendaje en él. 

Solo vestía la parte baja de cuerpo con ropa, el resto era puro vendaje. Suspiró y frunció los labios con hastío.

—¿Qué pasa? —preguntó Merk.

—Ese tal Zephyr... ese nombre me parece conocido. Nuevo rey... —Hizo una mueca de dolor, su cabeza comenzó a doler tan fuerte que escuchaba las palpitaciones.

—¿Lilith? —llamó angustiado, escuchó cada jadeo de ella y vio cada gota de sudor recorriendo su cuerpo—. Espera, traeré mas agua. Tomó el pequeño balde que usaba para remojar el pañuelo y se fue rápidamente.

—Zephyr... —musitó Lilith, entreabrió sus parpados y todo a su alrededor estaba completamente borroso—. Undécimo... duodécimo... renacer... y... eternidad...

Con mareos severos y dolor en su cuerpo, decidió levantarse con pasos lentos y torpes. Teniendo ese nombre en mente la cegaba de cualquier discapacidad física que pudiese tener. Como si la llamara.

Logró llegar al balcón y alzó sus alas, sin pensarlo, puso un pie en la orilla y se dejó caer. Planeó con dificultad hasta la biblioteca de su palacio, entró por la ventana pero a su vuelo ser inestable, cayó al suelo con fuerza,  dando varias vueltas.

—Renacer... eternidad... —Repitió continuamente, todo a su alrededor desapareció para ella, incluso así misma. 

Se levantó del suelo apoyándose de sus brazos. El venda estaba manchado de sangre; la caída la había abierto de nuevo, pero eso a ella no le importó, es más, ni se percató.

Dando traspié, caminó entre los pasillos de la biblioteca, sujetándose de las estanterías para no caerse. Mantenía la mirada baja para no marearse, usando solo la memoria para guiarse a través de los pasillos, deambulando como espectro.

Luang. De Lord a plebeyo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora