32. Corazón sombrío.

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Takeshi y Cyrus se disponían a salir de allí e ir a la playa, queriendo participar en los eventos de la sinfonía. Sin embargo, al cruzar el umbral de la casa, algo pareció estar mal en el ambiente; un aire tenso los rodeaba mientras se sentían observados.

Trataron de parecer desatendidos, como si no se hubiesen percatado de sus perseguidores, mientras se mantenían cautelosos en cada paso.

—Están atrás, puedo ver su maldad desbordarse —afirmó Cyrus en voz baja.

—¿Eso es revelar?

—Sí, décimo símbolo de la torre.

—¿Te importaría si corto algunos bambúes?

—No, está bien, yo ni los cuido. Solo son objetos de prueba.

Takeshi sonrió con crueldad y desenvainó su espada llameante en púrpura, e hizo un corte inmediato al aire en la dirección que Cyrus había indicado. Los cúmulos salieron impactando de lleno en los bambúes, despedazándolos hasta que no quedara más que los que se ocultaban.

—Demonios —siseó el perseguidor—. ¡Cambio de planes, ataquen! —gritó, y a su orden salieron al menos siete bandidos, corriendo a ellos con armas en sus manos.

—Vaya, y yo que creía que siendo hombre me salvaría de los acosadores. —Se mofó Cyrus.

En un movimiento simple, alzó el bastón. No tuvo necesidad de decir nada, cuando de la punta se formó un símbolo ovalado vibrante, ocasionando un vendaval que los empujó de regreso a los bambúes.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó Takeshi acercándose dos pasos.

Con quejidos de dolor los siete hombres se pusieron de pie, reemplazandolo con una mueca de crueldad.

—No pensamos que este chico —señalando a Cyrus— tendría poder, y tanto que hicimos para deshacernos de tu sirviente.

—¿Qué...? —apenas y su voz salió, sintió el frío recorriendo su cuerpo agitando su respiración.

—Sí... el que siempre te sigue fielmente, ¿por qué crees que ahora que estás en problemas no está a tu lado? ¿Me recuerdas su nombre? —Burló el que estaba a la delantera, mostrando todos sus dientes en una risa sarcástica, cruel y despiadada.

—Hi... ka...—su voz fue un susurró débil, el frío se había intensificado en su pecho, formando un bucle de ira desquiciada. La mano que sostenía la espada comenzó a temblar debido a la fuerza que aplicaba en su agarre—. Mueran... —siseó, mostrando una mirada amenazante y llena de odio que crecía cada segundo.

Con velocidad corrió hacia ellos, el contrario atacó con un corte diagonal hacia abajo que Takeshi esquivó direccionando su cuerpo hacia el lado contrario, mientras mantenía su cuerpo bajo. Hundió la espada en la parte baja del mentón, haciendo que la punta rompiera el cráneo y sobresaliera hacía arriba.

Se mantuvo así unos segundos viendo la sangre deslizarse por sus manos. Incapaz de controlar la furia que sentía, sacó la espada con brusquedad hacia delante, haciendo que el cadáver cayera al suelo. Luego giró su vista hacia el otro bandido, y sin darle oportunidad de defenderse corrió hacia él y le cortó el cuello de un movimiento seco. Se quedó de pie un momento intentando detener la hemorragia, pero colapsó.

Takeshi siguió eliminando a cada uno, permitiendo que la sangre enemiga sea esparcida por los aires y mancharan el suelo e incluso a sí mismo, porque su ira no podía ser controlada.

«Que mierda...» —pensó Cyrus mientras observaba con los ojos bien abiertos—. Esto es... impactante.

Takeshi incluso había usado la habilidad de la espada para despedazarlos, exhibiendo todos sus órganos. Y para el último que pensaba huir, saltó y le clavó la espada en su corazón mientras caía encima de él, hundiendo su rostro en la tierra.

Luang. De Lord a plebeyo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora