Capítulo 56

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Qué patético es ver llorar a este maricon, pensé que sería más interesante la verdad.

× Es decepcionante ¿enserio se ha desmayado? Sé que elegí a alguien débil a propósito, pero no pensé que taaaaan débil. ×

Hasta la niña de esa habitación aguantaría más que este tonto.

× ¿Será? ×

Nah, es una niña random y si el tonto de Izuku 1 no se va a acordar de esto ¿para qué? Mejor busquemos como despertar a pedazo de mierda.

× ok ×

– Ay... cariño~ ¿por qué ya no gritas como antes, eh~? No me digas que te deje sin palabras... - murmuró jadeante, sin soltar las caderas de Milark por la posesividad de su agarre, Milark estaba hecho nada sobre la cama, pensando que ya todo había acabado.








































Se despertó al instante cuando empezó a sentir la piel de su antebrazo izquierdo abrirse dolorosamente, cortes que pasaban la primera capa de piel y dejaba a la vista de los Izukus la capa de grasa abriéndose, dando paso a los músculos que se retorcían inútilmente gracias a la reacción de los nervios.

Nuevamente empezó a quejarse mientras Izuku 4 lo volvía a cortar una y otra vez con un trozo de vidrio que había sacado de un espejo roto dentro del cajón del ex-jefe de su mamá, sin más que hacer, solo podía intentar suplicar clemencia, una piedad que jamás llegaría y todo por dejarse tentar de un extraño psicópata.

Los segundos parecían horas con todo el sufrimiento acumulado. Sus brazos cada vez eran menos identificables y su trasero no dejaba de ser golpeado por culpa de las constantes penetraciones, estaba harto de sufrir, quería morderse la lengua y acabar con todo, pero la mordaza en su boca simplemente le hacía esa posibilidad imposible.

Las lágrimas no dejaban de caer por su mejillas, olía terrible, su sangre manchando las sábanas, el alcohol derramado por los suelos de la habitación y los desechos derramados; como su orina por ejemplo. ¿Por qué le estaba pasando esto?, ¿iba a morir de esa forma tan humillante? Esperaba a que algún milagro lo fuera a salvar.






































– ¿Señor..?, ¿qué está pasando? - una dulce voz desafortunada desconcentro a Izuku 4 de su tarea, volteó a verla después de clavar el trozo de vidrio sobre el ojo derecho de Milark, él se retorció de dolor y la niña tembló asustada, sin embargo, cuando planeaba gritar por ayuda Izuku 4 ya le estaba tapando la boca con una toalla pequeña, logrando callarla con efectividad mordaz.

– ¿Por qué estás despierta, linda? Se supone que deberías estar soñando en este momento algo muy maravilloso y adorable ¿no crees? - Izuku 4 se preguntaba como era posible que la niña hubiera escuchado algo, necesitaba averiguar la razón. – No está bien que espies a los demás ¿sabes, querida? Conozco un lindo lugar con niños y niñas de tu edad, ¿te gustaría acompañarme..? - su sonrisa esa tierna a pesar de las ligeras salpicaduras en su rostro con pecas. La niña estaba muerta del miedo, pero... por alguna razón... el agarre de ese chico peliverde la hacía sentir segura, sus instintos de supervivencia no estaban activos, era cómo si realmente pudiera estar segura con él.











































~ Al día siguiente; Domingo, 4:50 AM ~

Izuku 4 tenía un gusto extraño para elegir víctimas. Mientras Izuku 2 se había pedido tomar la vida de Milark porque lo consideraba asqueroso, patético y repudiable... Izuku 4 había sido capaz de mentirle a la pobre niña, no solo con que la llevaría a un lugar con niños de su edad, sino que en cambio fácil y llanamente ahora se encontraba en un contenedor de basura, pensando en que debería hacer con los restos de la niña, quién todavía tenía sus ojos abiertos luego de perder el brillo de su inocente vida en ellos. Izuku 4 había disfrutado ver a Milark sufrir, pero nunca pensó que ver a una niña pequeña, indefensa y débil sería tan entretenida.

¿Qué demonios crees que estás haciendo? No me digas que planeas ser tan estúpido de tirarla a la basura, no es mucho, pero podemos llevarla a casa para comer ¿sabes, idiota?

× No estoy seguro, es decir, ella era muy joven. ¿No es suficiente? Ya está muerta, no me sentiría cómodo escondiendo esto en la casa de Izuku 1 sin decirle nada ¿verdad? Porque me imagino que no le vamos a decir nada de lo que hicimos. ×

Por supuesto que no le vamos a decir nada, no seas animal, sin embargo ¿qué clase de lógica de mierda es esa? Si fuiste capaz de asfixiar a una niña pequeña, ¿qué te va a costar comértela? Vete al carajo, no es cómo que vaya a venir su espíritu en pena a maldecirte.

× Ya sé, no es como si estuviéramos en una película o algo así. Sé que nada es cómo en las películas, pero es que me da penita, mira la forma en que me observa ¿no te parece que está enojada? ×

¡No me vengas con esa pendejada! Eso es pura esquizofrenia tuya, esa niña está más tiesa que un pan viejo, entonces ponte los mismos pantalones con los que tuviste la valentía de matarla y ahora asume la responsabilidad usando su cuerpo para algo útil.

× Está bien. Cómo digas... ×

~ Medio Día; 1:30 PM ~

– Oye, Midoriya, te ves algo cansado ¿dormiste mal o algo? - Uraraka se encontraba en un restaurante junto al pecoso y su otro amigo; Iida. ¿Qué hacían allí? Bueno, su presidente de lentes los había invitado a ambos a comer a un restaurante caro para pasar el rato, después de todo tenía dinero gracias a su familia y se sentía orgulloso de poder gastar algo de vez en cuando para hacer feliz a sus amigos. Volviendo al tema, también estaba curioso por saber qué le pasaba a su amigo pecoso.

– Lo que dice ella es cierto, Midoriya-kun. Tienes bolsas debajo de los ojos y no te ves muy bien que digamos en aspecto, sin ofender. - comentó mientras arreglaba los cubiertos de la mesa para que estuvieran rectos y en una posición perfectamente simétricas.

Izuku 1 se sentía tan drogado en ese momento, pero al mismo tiempo se sentía tan, pero tan... feliz... Izuku 3 le restaba importancia, él podía ver los recuerdos de lo que había ocurrido y de hecho ya los había visto tranquilamente, pero en ese momento le importaba más admirar a sus maravillosos amigos amables que se preocupan por ellos.

× Continuará ×

(Capítulo un día antes de Navidad. Les deseo mucha felicidad y mañana les hago su pequeño capítulo fuera de la historia, así cómo el año pasado :3)

Doble opinión Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora