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Con el pasar de los Días pronto llegó el momento de que los Gryffindor volvieran a Hogwarts. Petunia y Amilcares acompañaban a Lily, mientras que los merodeadores eran acompañados por sus padres, excepto Peter quien avanzaba por King Cross con tranquilidad, ignorando a la pelirroja, eso hasta que James le conto sobre sus futuras nupcias

-¡Que excelente broma, James!- la burla dejo desconcertados a los otros merodeadores

-No es ninguna broma, nuestro cornamenta logró amarrar a la pelirroja- intento bromear Sirius para quitar el silencio incomodo

-No puedes hablar en serio, James. !Estamos hablando de la san...!- Se cayó al instante en que vio a la mirada que le dedicó James

-¿"la san..."? ¿Qué ibas a decir Peter?- Le cuestionó James con seriedad.

El joven se sintió acorralado ante las miradas penetrantes de sus amigos -Pues de la santa Lily que no rompe ni un plato- se apresuró a decir con nerviosismo

Con cierta desconfianza aceptaron lo dicho, sin embargo, eso no ayudo a evitar la molestia de James -Peter no pretendo que te agrade Lily, pero si espero que la respetes porque no quiero elegir entre mi amistad contigo o mi relación con ella, pues la elegiré a ella

-¿Echaras a perder años de amistad solo porque hablo con la verdad?

-¿Cuál verdad? Ni siquiera la tratas y solo te pido respeto- argumentó molesto el joven de lentes

Peter iba a decir algo más, pero fue Remus quien intervino -No hagan un escandalo, somos amigos.- intentó mediar

Peter subió molesto al tren y James fue hacía donde se encontraban sus padres y su novia, dejando a Remus y Sirius sin saber que decir o hacer, ignorantes de que ese incidente solo era uno de muchos que marcarían sus vidas.

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Mientras Petunia se despedía de Lily, prometiendo verla para su graduación, Ares las observaba imaginando que un día Petunia estaría despidiendose de sus hijos para que estos vayan a Hogwarts y la visión le pareció maravillosa, dos pequeños revoloteando al rededor de su madre reclamando por su atención. Una niña de largos cabellos oscuros, como los de él, pero con la dulce mirada de Petunia y su delicada sonrisa; y un guapo caballerito con el cabello de ella, pero mismos rasgos que él. Le sacó de su ensoñación ver a Sirius darle un abrazo a la castaña, el cual no duró mucho, pero lo suficiente para que el se moviera en su dirección y la tomará de la cintura acercandola a él.

-Es momento de que partan- alento Amilcares siendo secundado por el silbato del tren.

-Tienes razón, Amilcares. ¿Prometes acompañar a Petunia y venir a mi graduación?- Preguntó Lily con emoción. Evitando que Sirius hablará

-No me lo perdería por nada, pelirroja.- le sonrío mientras le revolvia el cabello.

-Bien, florecita traviesa. Recuerda que debes cuidarte bien, no dejes que James y Sirius hagan estupideces y si alguien te ofende demuestra lo fuerte que eres, a lo muggle o con magia -yo me haré responsable- así que ya sabes- dijo susurrando lo último cosa que la hizo sonreír

-Te amo, Tuney. No olvides escribirme- fue lo último que dijo antes de salir corriendo, jalando a James y Sirius, para subir al tren y finalmente partir.

Cuando tomo la mano de su novio se dio cuenta que este estaba demasiado serio -¿Pasa algo, Ares?

Él la miro, reafirmando sus pensamientos de ella como compañera de vida -No, solo pensaba en que un día estaremos tú y yo dejando a nuestros niños para que puedan ir a Hogwarts- le respondió con una sonrisa plasmada en su rostro

Petunia... Dursley? JAMÁSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora