Lo último que escucho Amilcares fue la burla de su ahora prometida y pronto Petunia se vio rodeada por Sirius, Remus y Marissa
—¿Estas bien? ¿Sabes quien eres? ¿Quién es el tipo que esta desmayado en el suelo?— preguntó Sirius sin dar espacio a que ella pudiera responder, mientras Joseph vigilaba a su nieto inconsciente
—Sirius estoy bien, por favor suéltenme, necesito ver a Ares— intento alejarlos, lo que causo la molestia del pelinegro
—¿Estas bromeando? Venimos a rescatarte.
—Querida no te sientas comprometida, si es necesario nosotros mismos mandaremos a Amilcares a Azkaban— dijo Marissa con tristeza
—No, no, es que no lo entienden...— intento explicar, pero esta vez fue Remus quien la interrumpió
—Quizá el Shock te tiene desorienta
—¡ME VOY A CASAR CON, ARES!— termino gritando callando cualquier oración que pudiesen emitir los presentes.
—¿Es una puta broma?— Fue Sirius quien rompió el silencio
—¡Sirius!— Regañó Petunia —Mira sé que todo esto ha sido una locura, pero también sé que hablaste con él. Entiendo que es difícil y quizá pienses que es una estupidez
—Porque lo es
Ella ignora su interrupción —Lo amo, lo amo demasiado y quiero ser feliz con él cuanto me sea posible, porque también me ama. Esto no se va a repetir, porque me ve como su igual.
—¡Pero no son iguales!, Petunia. ¿Se le vuelven a cruzar los cables y te llega a hacer daño?— rebatió molesto
Joseph Alternaba miradas entre Marissa y la castaña, ignorando que Gasca comenzaba a recobrar la consciencia —Es algo que no se va a repetir, Black. El tiempo que me queda lo dedicaré a ella en infinito amor y devoción, es una promesa.
Sirius guardo silencio y esta vez fue el turno de los Marsac de cuestionar que estaba pasando, pues desde el principio habían llegado al lugar por petición de Sirius, ya que Amilcares había intentado atacar a Petunia durante la boda y él había logrado intervenir, pero su nieto lo habría noqueado para escapar y secuestrarla de la casa Evans, no sabían donde empezar a buscar, visitaron algunas de las propiedades que había en Hogsmeade y el Callejón Diagon sin obtener resultado, hasta que finalmente optaron por la Mansión Gasca y acertaron en ello. Aunque quisieron cuestionar al joven Black, la urgencia en la voz les dijo que debían actuar. Cuando gritaron su nombre y lo vieron cerca de la chica la primera idea fue dejarlo inconsciente y funcionó.
Marissa, con el dolor de una abuela, acepto cualquier consecuencia que viniese de petición de la castaña al verla con rastros de lagrimas en el rostro. Sin embargo, después de todo el desastre lo último que esperaría sería la noticia del compromiso, al final, lo más impactante no fue eso, si no la frase "el tiempo que me queda" que repitió su nieto.
—¿El tiempo que te queda?— fue Joseph quien se animo a preguntar, aquello que la intuición de su esposa le impedía hacer a ella, mientras ayudaba a su nieto a colocarse de pie.
—No quería decirlo de esta forma, pero quizás sea lo mejor.— Alzo la manga de su camisa mostrando la marca de su maldición.
—Linte na croí— Susurró Marissa.
—¿conoces la maldición?— Cuestiono Amilcares
—Solo una vez la vi, fue en mi tiempo de sanadora.
"No hay espada, conjuro ni súplica que pueda detener a las líneas una vez que han despertado. Nacen del corazón del Inframundo y regresan a él con cada latido que consumen." Eran las palabras que solía decir la persona que portaba las líneas. Cuando investigue de ella supe que, Línte na Croí, es una maldición viva, un juramento grabado en la carne que se activa solo cuando alguien toca lo prohibido: un artefacto o reliquia que contiene un fragmento de la verdad del mundo.
Las líneas rojas y plata que recorren el brazo izquierdo no son tinta ni sangre... son recuerdos prestados por el mismísimo Corazón del Tiempo, quienes guardan los destinos sellados por los dioses. El avance de las líneas no se detiene, porque no es una maldición como castigo... sino como corrección. El alma del portador fue arrancada de su curso, y las líneas son el hilo que la arrastra de vuelta.
Cuando llegan al corazón, el alma del portador desaparece. Dicen que hay hilos que tejen el destino... y otros que lo deshacen. Esta maldición no busca castigo, sino balance.— La mirada de Marissa guardaba un profundo dolor, había perdido a su hija y su nieto era lo último que le quedaba de ella, sin embargo, tal parece que a él también lo perdería.
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Petunia... Dursley? JAMÁS
FanfictionLeí de reencarnaciones y transmigraciones, pero jamás imaginé que terminaría de este modo. Una prueba más de que cuando el universo quiere joderte, es que QUIERE JODERTE "Oh mierda, Vernon por favor ya te dije que no saldré contigo, ahora largo" "Li...
