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Inicios de julio de 1980
La guerra mágica seguía latente o eso le había dicho Sirius ese miércoles, le había contado, que para como iban las cosas lo mejor sería que ella dejará el N°4 de Privet Drive y se mudara permanentemente a Forest Hill, ahí parecía ser más seguro que un suburbio Muggle.

—Sirius, entiendo tu preocupación, pero no puedo detener el rumbo de mi vida por problemas de un mundo al que no pertenezco— replicó la castaña con cansancio, pues no era la primera vez que tenía esa charla

—Es que no lo entiendes, Lily y James han frustrado muchos ataques y eso los pone en la mira, saben que existes. Solo quiero que estés a salvo— Dijo tomando sus manos por encima de la mesa. —Solo busco protegerte

Eso suavizó un poco a la castaña —Lo sé, Sirius y lo que menos quiero es preocuparlos, más con Lily próxima a tener a su bebe.

—Solo piensalo. Incluso Grimmauld Place te dará la bienvenida. —La castaña solo negó con una sonrisa divertida. —Sería un 3x1, Cuando Harry venga ya no solo me verá a mí, sino también a su tío Remus y su madrina Petunia— Mencionó mientras hacía un movimiento sugerente con sus cejas.

Eso terminó por hacer reír a la castaña —Me quedaré un tiempo en la casa de Lily, ahora que estoy de vacaciones, para estar con ella y el bebe, así que definitivamente me verá más seguido que a ti. —Se burló la castaña

Entre risas y bromas terminaron la comida. Durante un rato hablaron de cuando calculaban que sería el nacimiento del heredero Potter, de a quién se parecería y quien sería el favorito. Finalmente, Petunia despidió a Sirius en el cuarto de lavado, cuando escuchó el "plop" característico de la desaparición se marchó a su sala, para encontrar al otro Black sentado, esperándola.

—Esta vez tardó más en marcharse ¿Estás segura de que ya no está enamorado de ti?— preguntó sin ningún filtro

—¡Chiquillo irrespetuoso!— Le regañó ella

— Solo eres un par de años mayor que yo, así que no me hables como si fueras una anciana, Evans. —Se burló

Ella rodó los ojos —Él está saliendo con Marlene, adem...

—Además, nunca te habla de ella. Te habla de todo menos de su pretendida ¿Eso no te dice nada? —Cuestionó alzando una ceja

La castaña negó con la cabeza —Me dice que Sirius es Sirius —respondió con calma— Nunca ha sido particularmente bueno hablando de lo que siente.

Regulus soltó una risa baja, sin humor. —Oh, créeme, cuando quiere, puede ser bastante directo.

Ella cruzó los brazos, apoyándose en el respaldo del sillón —¿Y tú desde cuándo analizas la vida amorosa de tu hermano?

—Desde que vivo bajo el mismo techo que la mujer que claramente le importa más de lo que admite —respondió sin rodeos.

Petunia sostuvo su mirada. —No empieces, Regulus. Sabes que desde la muerte de Ares yo no...

Él no retrocedió y nuevamente la interrumpió —No estoy empezando nada. Solo observo —se encogió de hombros—. Es lo que he estado haciendo desde que llegué aquí observar. Y he visto como sostienes tu mundo y el de los demás. Trabajas, estudias, buscas ser mejor y avanzar creo que eso es suficiente para que cualquiera quede prendado por ti.

El silencio se tensó, Petunia no apartó la mirada, pero algo en su expresión cambió, más alerta que incómoda. —¿Cualquiera? —repitió con calma.

Regulus ladeó apenas la cabeza, como si evaluara si debía responder —No me malinterpretes, Evans —dijo finalmente, retomando ese tono suyo típico de un Black—. No estoy romantizando nada. Solo señalo lo evidente. Sirius no es particularmente discreto cuando algo le importa.

Petunia... Dursley? JAMÁSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora