Los pasos que ignoraban Petunia y Sirius eran de dos personas de un mismo bando, sin embargo, cada uno con sus propios pensamientos.
-----Minutos antes-----
Severus había escuchado del ataque que realizaría uno de los escuadrones de mortífagos, aun estaba trabajando en asegurarse un lugar privilegiado en las filas de su señor, por lo que tener la información completa era una garantía de que él sabría como moverse, sin embargo, lo sorprendente no era que atacarían a dos familias traidoras a la sangre, sino que esas familias no serían otras que los Potter y los Marsac, por añadidura Evans y Gasca.
Siendo una sombra había recopilado la información suficiente para enterarse que la Evans Mayor se casaría con el último Gasca, nada sorprendente, la verdadera sorpresa llego cuando escuchó el rumor de que al susodicho no le quedaba mucho tiempo de vida, pues estaba maldito. El líder del escuadrón se había burlado de la situación como si de un castigo divino se tratará por mezclarse con los inferiores.
Los mortífagos se reunieron, junto a su señor, sin embargo, estaba la ausencia de Caelan Ackerman, el líder que había lanzado la maldición contra Amilcares. —Mi señor, se ha cumplido la encomienda, la casa Gasca ha caído. De nuestro lado solo heridos, no hay bajas.— reportó el segundo al mando
—Sin embargo, noto la ausencia de uno de ustedes— Siseo en cuestionamiento silencioso
—Ackerman se quedó atando cabos, la sangre sucia Potter logró herir a algunos de los nuestros.— esas palabras alertaron a Severus sobre un posible peligro para su querida pelirroja.
—Aunque encomiable su dedicación, pero las ordenes eran claras. Al volver ustedes supongo que tomaran su castigo— Dicho eso la maldición cruciatus ataco al mago. Cuando quedo satisfecho lo dejo ir —Espero que recuerden que al dar una orden espero que se lleve a cabo tal como lo he dicho— Todos declararon haber entendido las ordenes dando por finalizada esa pequeña reunión.
—Severus, asegúrate de que Ackerman se presente ante mí— Y con un asentimiento desapareció del lugar, siendo esa la excusa perfecta para averiguar si Lily estaba bien.
Apareció en una nube gris, justo a las afueras del bosque, Una parte de la mansión estaba destrozada, y a lejos podía escuchar voces, con cautela se oculto entre los árboles para ver de quienes se trataba
—Lily ¿Ya la encontraste?— pregunto Sirius alterado
—Sirius, busca en el altar, yo veré si Ares la refugió en la mansión— Cada uno tomo un lado buscando a la castaña y su esposo.
Snape avanzo siguiendo al pelinegro, todo en él se justificaba bajo esa bandera: proteger a Lily, asegurarse de que si su hermana estaba bien, ella también lo estaría, pero cuando llegó a las cercanías del claro arrasado, entre árboles quemados y suelo partido por hechizos, su respiración se detuvo por lo que vio.
Petunia, doblada sobre el cuerpo de Gasca. Llena de sangre y tierra, en un estado de dolor tan profundo que parecía que el mundo entero la trituraba desde el interior. Sintió el impacto en el pecho: un tirón oscuro, visceral, inexplicable.
Continuo observando desde las sombras con irritación. Era Petunia Evans, la que siempre le gritaba, la que despreciaba la magia, la que lo hería con palabras cortantes, la hermana de su querida pelirroja solo eso.
Entonces vio el modo en que ella abrazaba el cuerpo inerte de su cónyuge, la devoción enferma de dolor en su mirada. El amor que palpitaba aún en sus dedos aunque ya no hubiese calor que sostener. La desesperación de la esperanza rota.
Severus dio un paso, como si una fuerza mayor lo arrastrara hacia ella...
pero una sombra se deslizó desde los árboles.
—Ackerman...— susurró arrastrando el nombre
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Petunia... Dursley? JAMÁS
FanfictionLeí de reencarnaciones y transmigraciones, pero jamás imaginé que terminaría de este modo. Una prueba más de que cuando el universo quiere joderte, es que QUIERE JODERTE "Oh mierda, Vernon por favor ya te dije que no saldré contigo, ahora largo" "Li...
