Para Amilcares nada salió como esperaba, siempre había sido analítico y astuto, pero cuando se trataba de Petunia nada en él parecía coherente o razonable, siempre era malditamente egoísta pensando que todo lo que hacía era en beneficio de ella, cuando en realidad todo se debía su propio temor de verla consumirse en la pena. El límite de todo fue que Sirius Black lo hiciera entrar en razón, por lo que cuando lo golpeó y se disculpó, en realidad no lo sentía.
Sin embargo, algo había entendido y le devolvió la cordura que se había escapado de su sistema. Morir era inevitable, ya sea por una maldición, la vejez o por un accidente. Tarde o temprano pasaría, si la maldición no estuviera en él, nada le garantiza que posteriormente no enfermará o que incluso ella pudiera partir de este mundo antes que él. En realidad no había garantía de nada en esta vida y, si en algo tenía razón el pulgoso Black, debía aprovechar el tiempo que le quedaba.
El que ella tomara su mano, ante la protesta de Lupin le había brindado cierta calma, mas aún quedaba la parte difícil: explicar todo lo que pasaba por su mente para llevarlo a tomar medidas poco ortodoxas.
Ambos estaban en silencio, ella se mantenía a cierta distancia, cautelosa de lo que él pudiese intentar. Amilcares jamás estuvo preparado para la mirada que ella le dirigió, la desconfianza y decepción estaban reflejadas en sus ojos, eso terminó por hacerlo sentir peor.
Intentó acercarse, pero ella retrocedió, suspiró alejándose para devolverle la confianza de que no haría nada —Petunia... no me alejes, por favor— suplicó
La ira aumentó en ella —¿Y pretendes que venga a ti con los brazos abiertos? ¡Ibas a atacarme! De no ser por Sirius probablemente no estaríamos teniendo esta conversación— la falta de respuesta terminó de sacar de quicio a la castaña colocándose frente a él —Cuál es el maldito punto de traerme aquí si no piensas hablar ¿Eh? ¿Qué esperas? ¿No vas a decir nada? ¡Respóndeme!
— Estoy buscando calma para no besarte y quitar su nombre de tus labios— esta vez fue él quien acortó la distancia
—Déjate de tonterías, estoy hablando en serio, Amilcares
—Yo también, Petunia. Hago uso de todo mi autocontrol, mi melodía. Sé que actúe precipitadamente, sé que merezco toda tu ira, con la que te ves tremendamente hermosa, pero no me arrepiento por haberlo intentado. Solo me arrepiento de que al final me haya abierto los ojos ese perro.
—¿Qué?— cuestionó consternada retrocediendo un paso
—Preciosa, no me arrepiento de haber intentado hechizarte— murmuró terminando de cerrar la distancia para tomarla por la cintura impidiendo que pueda escapar de él —Porque en ese momento pareció correcto vivir sin ti, a cambio de que tu vivieras feliz sin la sombra de la pérdida...— suspiro, uniendo sus frentes. —Ya has tenido suficiente dolor como para agregar mi maldición, mi melodía
—Entonces ¿Por qué ahora...?— no la dejó terminar
—Puedo ser egoísta, preciosa. Cuando se trata de ti, siempre voy a buscar que no sufras. Desafortunadamente no fui muy sagaz que digamos, ahora lo entiendo, puedo pasar una vida entera contigo y aun así no saber si va a durar, no sé si la vida me hubiese dejado vivir muchos años a tu lado en otras circunstancias, o si te habría dejado a mi lado, que solo los dioses saben que eso acabaría con mi propia existencia. Quiero creer que soy yo, porque si hubieses sido tú la locura me habría invadido.
—Si el intentar hechizarme no fue lo suficientemente loco, no me quiero imaginar que podrías hacer...— soltó sin pensar haciéndolo sonreír
—Mi melodía, jamás te habría hechizado para dañarte— acunó su rostro entre sus manos para obligarla a verlo —Te amo más allá de los límites humanamente posibles, mi alma pertenece a ti al igual que mis sentimientos. Mi intención era hacerte olvidar que alguna vez existí...— hace una pausa cerrando los ojos para no ver el dolor reflejarse en los de ella —de ese modo podría morir con la seguridad de que te evitará un sufrimiento
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Petunia... Dursley? JAMÁS
FanfictionLeí de reencarnaciones y transmigraciones, pero jamás imaginé que terminaría de este modo. Una prueba más de que cuando el universo quiere joderte, es que QUIERE JODERTE "Oh mierda, Vernon por favor ya te dije que no saldré contigo, ahora largo" "Li...
