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En el valle de Godric, la pelirroja estaba organizando las cosas en su nuevo hogar, a penas había pasado dos días desde que ellos volvieron de su luna de miel, y James, su ahora esposo, se tubo que ir al ministerio para continuar con su entrenamiento como auror. Era extraño para ella el ya no despertar en su habitación, pero tampoco lo sentía como algo malo, después de todo pasaba la mayor parte de su tiempo en Hogwarts, solo se encontraba nostálgica. James le había dicho que podían conseguir una casa cerca de la casa Evans, mas se había negado, era una cuestión de darle su espacio a su hermana, aunque en estos momentos se arrepentía de esa decisión.

Mientras preparaba el almuerzo alguien llamó a su puerta. Su sorpresa fue grande al ver a su hermana y su cuñado visitando su casa, no porque no quisiera recibirlos, pero conociendo a la castaña era más probable que esta le llamara o escribiera una carta preguntando por su disposición para verse.

Apenas abrió la puerta se encontró entre los brazos de su hermana mayor y no pudo evitar llorar -Vamos, florecita. No pudo ser tan mala la luna de miel ¿o sí?- su pregunta era acompañada de un tono juguetón, esperando que en realidad no fuese verdad el que la paso mal.

Lily continuo su llanto y solo negó con la cabeza, mientras se acurrucaba en los brazos de Petunia -Es extraño ya no estar en casa, solo eso- finalmente contesto.

-Mi pequeña florecita, es normal la nostalgia.- dijo al tiempo en el que se separaban y entraban los tres a la sala.

Lily aprovecho para también abrazar a su cuñado, un abrazo que lo sintió paternal de algún modo -Pelirroja, recuerda que con tu hermana siempre tendrás un hogar y también harás de este uno- Petunia asintió a las palabras de su pareja.

Lily sonrío, consolada por las palabras de su familia, no preguntó el motivo de su visita, al final de cuentas lo más importante era que tenía a seres queridos con ella. Como buena anfitriona les ofreció almorzar con ella y de paso le hacían compañía. Al final, después de terminar de preparar las cosas y ya sentados en la mesa fue Petunia que creyó conveniente hablar sobre sus planes

-Mi querida florecita, tengo un motivo más para visitarte. Yo... ¡Me voy a casar en invierno! -soltó emocionada la noticia, sonriendo con brillo en los ojos.

Lo siguiente que vio fue a la pelirroja soltar el tenedor con un clank sobre el plato, clavándole una mirada inquisitiva.

-¿La embarazaste? -disparó Lily sin rodeos, arqueando una ceja.

Amílcares, que justo estaba bebiendo un sorbo de agua, lo escupió tan fuerte que empapó a James, quien venía llegando. Tosió un par de veces, con el rostro rojo.

-¡¿Que diablos?! -James había llegado en el peor momento, observando la escena con los ojos como platos.

-¡Por los dioses! -exclamó Petunia llevándose las manos a la cara.

-¿Se van a casar?- Cuestionaron James y Lily al mismo tiempo -¿Estas embarazada?

-¡NO!/¡SÍ! -gritaron Petunia y Ares al unísono, pero el tono desesperado solo empeoró las cosas.

-La respuesta es fácil ¿Sí o no?- repitió Lily entrecerrando los ojos.

-¡Lily, no es lo que parece!- dijo Ares, alzando las manos en son de paz

-¿Cómo que no? -preguntó James con desconfianza, señalando el vaso derramado-. Si no está embarazada... ¿por qué tanta prisa para casarse? Más te vale no haber puesto las manos donde no debías, Gasca. Como nuevo hermano de Petunia es mi deber defender su honor- dijo orgulloso de sí mismo

Petunia rodo los ojos, divertida por James.

-A ver... -murmuró Lily, intentando establecer orden-. ¿Seguros que no es eso? Porque la cara que pusieron...

Petunia... Dursley? JAMÁSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora