Madrugada 1 de noviembre de 1981
Petunia Evans dormía cómodamente, en su casa en el #4 de Privet Drive, hasta que los toques en su puerta principal fueron imposibles de ignorar. Camino con cierto temor y una opresión en su pecho y entonces lo vió, un pequeño niño, en una cesta con una carta entre sus mantas, bastó tenerlo en sus brazos para saber de quién se trataba, con la ansiedad desbordando comenzó a leer la carta solo para caer de rodillas con el niño en brazos y comenzar a llorar
—¡Kreacher! —gritó ella, esperando que el elfo la escuchará y pudiera traer a Regulus y así pasó, Regulus llegó y la encontró en el suelo con el bebé en la canasta llorando
Verla en ese estado disparo sus alertas y se acercó —¡Evans!
—Se han ido Regulus, ya no están, ya no tengo familia, mi... Mi hermanita, mi florecita...— nuevamente el llanto desgarrador de la mujer lleno la habitación
—Vamos, Evans. Necesito que me expliques que... —A pesar de su preocupación él intentaba entender, pero ella lo interrumpió
—¡Estan muertos! —Gritó con histeria —Muertos... —su mirada se desvío a la criatura que sostenía al bebé ya tranquilo
—Y todo es culpa de ese monstruo... —Se paro para intentar arrebatarlo de los brazos del elfo, pero Regulus lo impidió
—Evans tienes que calmarte, entiendo que estás sufriendo, pero ese bebé no tiene la culpa —Intentó hacerla razonar, pero la furia de Petunia no cedió, al contrario, pareció crecer cuando Regulus se interpuso entre ella y Kreacher.
—¡Quítate! —le exigió, con la voz rota por el llanto—. ¡Quítate de mi camino, Regulus!
El joven Black no retrocedió. Tenía el pecho agitado, la mandíbula tensa y la varita ya en la mano, aunque no la alzaba contra ella. —No voy a dejar que lastimes al niño.
—¡¿Y quién demonios eres tú para impedírmelo?! —soltó con histeria, golpeándolo con ambas manos en el pecho, sin verdadera fuerza, pero con toda la desesperación que le cabía en el cuerpo—. ¡Mi hermana está muerta! ¡Lily está muerta! ¡James también! ¡Y ese bebé... ese bebé era el maldito objetivo! ¡Todo fue por él!
Kreacher apretó más al niño contra su pecho huesudo, alejándose un poco, con los ojos enormes puestos en la muggle. A pesar de todo el ruido y el ambiente el bebe parecía ajeno, no lloraba, ni se quejaba, miraba a la castaña con esos enormes ojos verdes, inocentes, sin comprender nada, y Petunia sintió una rabia tan brutal contra el destino, contra la profecía, contra el mundo mágico entero, que se volvió insoportable.
—¡Yo no lo quiero! —gritó, llevándose una mano al cabello, tirando de él con violencia—. ¡No lo quiero aquí! ¡No lo quiero cerca de mí! ¡Por su culpa está muerta! ¡Por esa estúpida profecía, por ese mundo monstruoso, por ese maldito don que ninguno de nosotros pidió!
Regulus intentó sujetarle las muñecas cuando ella volvió a lanzarse hacia adelante. —¡Petunia, basta!
—¡NO! —ella se zafó con una fuerza nacida del dolor—. ¡No me digas qué hacer! ¡No me pidas calma! ¡No me pidas cordura cuando acaban de arrancarme a mi hermana! ¡Cuando me dejaron a su hijo como si yo pudiera... como si yo debiera...! —La voz se le quebró de forma espantosa y comenzó a retroceder, se llevó ambas manos a la boca para sofocar un sollozo que terminó escapándose igual. —Yo no puedo... —susurró, negando con la cabeza una y otra vez—. No puedo, Regulus... no puedo mirar su cara sin pensar que Lily está muerta... no puedo...
Él se quedó inmóvil un instante, viendo como se desmoronaba frente a él, hecha puro duelo, espanto, rabia, y comprendió algo con certeza: Petunia no estaba viendo a Harry, ella veía la tumba de Lily. Si la dejaba seguir en ese estado, si permitía que el dolor terminara de arrastrarla, iba a romperse de una manera de la que tal vez no volvería.
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Petunia... Dursley? JAMÁS
FanfictionLeí de reencarnaciones y transmigraciones, pero jamás imaginé que terminaría de este modo. Una prueba más de que cuando el universo quiere joderte, es que QUIERE JODERTE "Oh mierda, Vernon por favor ya te dije que no saldré contigo, ahora largo" "Li...
