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Entonces sentí una nueva presencia que venía de donde había aparecido Baengri Ri. Los tres miramos hacia allí, como si lo hubiéramos planeado.

Al poco rato apareció una muchacha vestida de sirvienta. Era la doncella de Baengri Ri. Me miró pálida y preguntó apresuradamente: —¿Ha visto a la señorita?

—Ella se fue por ese camino.

Ella hizo una reverencia y luego se apresuró a ir en la dirección que le había señalado.

—Bueno, Supongo que ya no tenemos que perseguirla más —dije encogiéndome de hombros.

***

Había planeado darles un recorrido más largo, pero no me podían ver corriendo con la túnica de Namgoong Ryuchung, así que nos dirigimos directamente a mis aposentos.

—Estas son mis habitaciones. Mi padre vive aquí conmigo —les presenté.

—¿Aquí? —preguntó Seo Haryeong.

—Si.

Observó la vista panorámica desde el patio mientras atravesaba la puerta central. —Es... acogedor.

Justo cuando cruzábamos el patio, apareció Geumswe.

—¡Ah, ya está aquí, señorita! El cuarto joven maestro dijo... —Mientras se apresuraba hacia mí, se quedó helada al ver mi compañía—. ¿Joven maestro?

—¿Me conoces? —preguntó fríamente Namgoong Ryuchung.

"Joven maestro" era un título que generalmente se reservaba para los hombres jóvenes de la casa a la que servías. Namgoong Ryuchung estaba en guardia porque alguien a quien no conocía se estaba dirigiendo a él con familiaridad.

—Yo-yo... —tartamudeó Geumswe, encogiéndose.

Me coloqué frente a ella para bloquear su línea de visión. —Por supuesto que sí. Casi la lastimaste una vez.

—¿Qué?

—¿Recuerdas cuando ustedes dos estaban entrenando y una de las espadas de entrenamiento se rompió y salió volando?

—¿...?

—¡Oh, oh, oh!

Namgoong Ryuchung parecía completamente ajeno a quién era Geumswe, y de hecho fue Seo Haryeong quien jadeó al reconocerla, señalándola.

Fue solo después de que le expliqué a Namgoong Ryuchung que Geumswe había trabajado para su clan en el pasado, pero que la joven señora la había enviado conmigo por preocupación sobre mi viaje y ella había terminado quedándose aquí que su mirada se relajó. Parecía estar a punto de sacar su espada solo porque alguien estaba un poco familiarizado con él... Aún así, un trabajo, ¿eh?

Seo Haryeong expresó su alegría por volver a ver a Geumswe y, mientras las escuchaba intercambiar actualizaciones, miré hacia el edificio donde se encontraba mi habitación. ¿Eh...? Tuve que hacer mi mejor esfuerzo para no fruncir el ceño.

—¿Vinieron a visitar las habitaciones de la señorita? ¡Oh, no! Hoy estuve tan ocupada que no estoy segura de si la he arreglado... Creo que Sohnok mencionó que iría a su habitación antes... —Geumswe se adelantó, sonando avergonzada, solo para soltar un grito de alarma cuando abrió la puerta—. ¡Oh, cielos!

Los pasos de todos se aceleraron. Cuando cruzamos el umbral de la habitación, vimos que había dos personas allí: una chica de pie, erguida y tensa, en el centro de la habitación, y un chico holgazaneando mientras bebía una taza de té. La chica seguramente nos había oído, pero no apartó la mirada del chico.

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