Capitulo 38

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Belia Moretti

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Belia Moretti

Detesto el sonido del segundero del reloj, hace que me ponga nerviosa. Ginger está sentada frente a mí como cada tarde desde que Federico me informo que comenzaría a venir, mantiene su libreta en sus piernas, no ha escrito, solo me observa con calma, como si supiera que en algún momento hablare.

Y tiene razón.

Hablar con ella ha ayudado en gran parte, respiro hondo, tengo mis uñas enterradas en las palmas.

— Odio esto

Ella sonríe

— ¿Qué te parece comenzar por lo que más te esté pesando?

Su voz es suave, la paciencia que me tiene es increíble.

— No tendría que haber pasado eso — empiezo — Solo iba a rescatar a mi padre... y caí en la trampa como una estúpida

— No fuiste estúpida Belia — dice, pero la ignoro

— ¿En un mundo como el nuestro? Es lo mínimo que te debes esperar que te hagan solo por ser mujer — trago saliva — Yo escuchaba como lo golpeaban, no lo dejaban descansar, varias veces se desvaneció en mis brazos

Cierro los ojos en el momento en que siento que la habitación da vueltas.

— Luche, lo hice con las pocas fuerzas que tenía — mi voz tiembla — Me empujo contra la pared, mi padre buscaba detenerlos... Le grito, me cachetea y... me inmoviliza, todo frente a mi padre mientras lo obligaban a mirar y le repetían que él era el culpable.

— Ninguno es culpable Belia

Desvió la mirada por un momento.

— Incluso pensé que nunca nos encontrarían y si lo hacían... — dudo un momento antes de decirlo — Estaba sucia...

— ¿Esperabas que fuera el quien te encontrara?

Niego

— Cuando me quitaron la cadena que él me había entregado perdí toda esperanza.

— El arraso con todo — habla Ginger — Y sigue arrasando con todo

Una parte de mi quiere preguntar a qué exactamente se refiere sin embargo no lo hago, después de verlo a él en la bodega, de esa manera, me da una pequeña idea.

— Luego esta Seth quien me ha tenido aquí por no se cuánto tiempo — limpio las lágrimas que han caído — Hace poco logre entender sus razones, muy aparte de protegerme me estaba conteniendo

— Y ahora ¿Como te sientes?

Volteo a mirarla y me encojo de hombros

— ¿No te lo dijo?

— Quiero que tú me lo digas — alega ella

— El idiota apago las luces dejando que tumbaran la puerta de mi habitación, me atacaron llevándome al suelo — respondo — Me hizo revivir ese momento Ginger

Ella guarda silencio, solo me observa, detesto que solo me mire cuando toco el tema. ¿Qué demonios está analizando?

— ¿Qué hiciste?

Sonrió de lado. Ella también sonríe y se acomoda en el asiento.

— Luché, no hubo lagrimas ni suplicas — respondo airosa — Juro que iba a matarlo si no me detenían.

Mi psicóloga se ríe al escuchar mi respuesta y yo también me permito sonreír, ella me ha ayudado bastante en esta situación, ha sabido tenerme paciencia y realmente estoy agradecida por todo lo que ha hecho.

— Eso... ¿Me hace más peligrosa?

Ella me mira con respeto.

— Belia... A veces ser peligrosa es la única manera que queda de sobrevivir

Hubo un momento en el que sentí que no saldría del pozo en el que estaba, no es fácil cuando tienes una lucha constante con tu mente. Sobreviví al inferno y ahora soy dueña de él, aprendí a incendiarlo. 

 

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Inevitable DestrucciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora