Italia... un país totalmente amplio si de territorio hablamos, pero donde en aquellas tierras existe la disputa de hace varios años atrás. Son cinco mafias, mismo país, comparten fronteras, pero ninguna está dispuesta a estar en último lugar.
¿Qué...
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NARRADOR OMNISCIENTE
Albania tierra el cual alberga paisajes ganándose su lugar como uno de los destinos turísticos más fascinantes de Europa. Entre sus joyas más preciadas está Berat, la ciudad de las mil ventanas.
—¡Desplieguen todos los helicópteros! — ordena Belia con la mirada clavada en los monitores de la sala de control, su voz cargada de autoridad y furia controlada, mientras sus manos temblaban apenas sobre la mesa.
La noche caía sobre Berat, Albania, una ciudad dormida bajo el abrigo de sus montañas, el lugar declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, jamás había sido testigo de lo que estaba por venir.
Hasta ahora.
Los primeros helicópteros sobrevolaron la ciudad a baja altura, sus motores rugiendo como bestias mecánicas. Los sensores térmicos marcaron en rojo los puntos estratégicos de vigilancia y almacenamiento de la mafia albanesa.
— Confirmado —informo Rigel por el intercomunicador.
Belia asintió.
Misiles tácticos BM-5, desarrollados por los laboratorios Moretti, descendieron sobre las instalaciones, las explosiones sacudieron los cimientos de Berat. Vidrios estallaron, estructuras colapsaron, el infierno cayendo desde el cielo. Cuatro AMX "Tempesta" despegan, aviones diseñados para operar en condiciones hostiles, veloces, casi invisibles al radar con una carga de misiles aire-tierra y bombas guiadas por satélite.
— Pilotos en posición — informa Einer, sus dedos se movían sobre el teclado monitoreando la trayectoria en el sistema.
— Objetivo en la mira. Confirmado impacto — se escucha. El panel del Tempesta enfoca y suelta los misiles.
Las explosiones son devastadoras, más de trescientos cincuenta proyectiles son disparados entre todas las aeronaves, los civiles corrían en pánico, buscando refugio entre los escombros mientras las sirenas se escuchaban por toda la ciudad, las cámaras de seguridad captaban imágenes de cuerpos envueltos en polvo, llamas devorando vehículos y el símbolo inconfundible: La serpiente entrelazada con las letras BM pintada en unas de las bombas sin detonar.
— ¡Ahora! — ordeno Belia.
Benroy desde Calabria observaba y escuchaba todo lo que sucedía.
— Voy con lo prometido —respondió él en tono seco. — Los explosivos Accardi están listos.
En segundos, nuevos drones cargados de detonadores surcan el cielo atravesando los campos entre Berta y Gjirokaster. Cayendo como lluvia letal, las detonaciones provocando cortes masivos de energía, grietas en las calles y una oleada de pánico entre todos los que corren por sus vidas.
— ¡Cierren todas las rutas! — ordena Belia mientras seguía las transmisiones de los noticiarios albaneses — Nadie entra, nadie sale.
En las pantallas, los presentadores balbuceaban entre imágenes borrosas de fuego y humo: "La ciudad histórica de Berat ha sido atacada esta noche en un bombardeo sin precedentes. El FBI está en el lugar intentado contener los daños..."