Italia... un país totalmente amplio si de territorio hablamos, pero donde en aquellas tierras existe la disputa de hace varios años atrás. Son cinco mafias, mismo país, comparten fronteras, pero ninguna está dispuesta a estar en último lugar.
¿Qué...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Benroy Accardi
El teléfono vibra en mi mano antes de que termine el segundo timbre.
— Belia. — digo ajustando el auricular contra mí oído — ¿Alguna noticia sobre Seth?
— Nada. — su voz está cargada — Y cada segundo que pasa la paciencia se me agota.
— Me imagino —camino de un lado a otro frente a la mesa de mapas, sintiendo como la tensión me sube por el cuello — ¿Cuál es el siguiente paso?
— Hay que comenzar a presionar a nuestra gente.
— Entendido — capto el tono de voz que maneja — ¿Algo que no me estes diciendo?
Hay un silencio en la línea, apenas noto los murmullos lejanos de voces a su alrededor.
— Descubrimos quien es el traidor. — suelta al fin, con un golpe de veneno en cada palabra — Y escapó.
— Mierda... — murmuro y me detengo en seco — ¿Quién era?
— Vescari. Entro para estar junto a los de seguridad que se contrató tiempo atrás.
— Vas a cazarlo
Se ríe.
— Eso es algo obvio. Pero mi prioridad ahora es tu hermano.
Mientras habla enciendo las pantallas con los mapas de rutas en el sur de Italia.
— ¿Alguna pista de donde lo tienen?
— Nada concreto. — su voz baja — Jetmir no se ha comunicado de nuevo, y eso me dice que lo está moviendo... o usando a Seth para negociar algo.
— Es su estilo — afirmo lo que se sobre el don de la mafia albanesa — Quebrar antes de ofrecer un intercambio.
— No va a quebrarlo. — susurra segura — No a él.
— Entonces necesito coordenadas, Belia — camino hasta la ventana — Un punto y en menos de veinticuatro horas estaré ahí con nuestros hombres.
— Te las daré en cuanto las tenga — hace una pausa — No quiero que seas tú quien lo reciba... quiero que seas tu quien lo traiga de vuelta.
Frunzo el ceño sin entender lo último que dice. Ambos cerramos la llamada dando por terminada la conversación y me volteo a las personas que permanecen en su trabajo de buscar a Seth.
—¿Enserio me vas a decir que vamos a quedarnos quietos?
La voz de Megan corta el ambiente. Esta apoyada contra la mesa de operaciones, mirándome con las manos en sus bolsillos traseros y esa ceja arqueada que significa que está a punto de discutir conmigo.
— No he dicho eso. —la miro fijamente mientras camino hacia el mapa táctico —. Pero no vamos a mover una sola pieza hasta que tenga la certeza de que no nos están esperando al otro lado.