Italia... un país totalmente amplio si de territorio hablamos, pero donde en aquellas tierras existe la disputa de hace varios años atrás. Son cinco mafias, mismo país, comparten fronteras, pero ninguna está dispuesta a estar en último lugar.
¿Qué...
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Belia Moretti
Seth se saca la camisa sin importar que las miradas recaigan sobre él y sobre su torso. Estoy con mis gafas de sol puestas y gracias a eso no puede notar la mirada que yo también le doy.
— ¿Te das cuenta de que vas a provocar que le mande una bala a alguien?
Murmuro mientras tomo del jugo que pedí hace momentos.
— Parece que podemos estar de acuerdo en alguien — se acerca a mi rostro — Después de todo desde que llegamos los hombres no te quitan la puta mirada de encima y no quiero darles trabajo a Federico o a Rigel
No respondo. Sin embargo, él se toma la libertad de alzar mi mentón y adueñarse de mis labios en un beso posesivo y caliente.
Mi celular vibra con el numero perteneciente a los laboratorios. Eso me recuerda que tengo una conversación pendiente con Seth, no soy estúpida, sé que él es mi competencia en el negocio de armas.
Tuve que mover varios contactos para saber eso. Sin duda fue una sorpresa para mí, se supone que el antes era parte de la FIMP y ahora que se ha hecho cargo de la organización que por nacimiento le corresponde, terminaba todo ahí. Aun así la familia Accardi es toda una sorpresa.
¿El padre sabrá la existencia de las armas que crea su hijo?
El hombre que termina su bebida se aleja para meterse al mar. Rigel se acerca a mí mientras Federico se mantiene cerca de mi esposo vigilando que todo esté en orden.
— Ordénale a Bianca ir a los laboratorios — ordeno — Necesito que se ponga al corriente de todo lo que yo hago
— ¿Bianca?
Asiento en silencio. Todo está demasiado tranquilo y eso no me gusta, desde que el mundo ha sabido de mi existencia he vivido con el miedo constante, tanto que solo me mantengo alerta y trato de siempre estar adelantada a las cosas.
— Mañana la alcanzaremos — indico sorprendiéndolo
Rigel no me dice nada, sin embargo, la mirada que me da, estudiando mi rostro buscando algo que le indique lo que tengo planeado, eso es algo que no consigue.
— Como órdenes — su voz sale algo tensa — ¿Algo más doña?
— Verifica los movimientos recientes del norte de Italia. Necesito saber que conexiones está haciendo el tal Alessandro — conecto mi mirada a la de Rigel — ¿Han podido ponerle rostro a ese nombre?
Niega.
Ha sabido responder a nuestros ataques en su territorio sin embargo nadie puede decirme como es Alessandro. Desde que las demás familias le dieron de baja a su padre y al resto de cabezas de su organización creíamos que norte de Italia podría ser tomado por nosotros o algunas de las organizaciones cercanas.