Italia... un país totalmente amplio si de territorio hablamos, pero donde en aquellas tierras existe la disputa de hace varios años atrás. Son cinco mafias, mismo país, comparten fronteras, pero ninguna está dispuesta a estar en último lugar.
¿Qué...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Alessandro.
Las luces de vigilancia giran con constancia, mientras todos nosotros hacemos nuestras rondas y cada puerta está asegurada. Todo parece en orden.
No cierro mis ojos, no puedo.
No desde que oí el nombre "Foggia" en un susurro durante el cambio de turno de la guardia. Me mantengo en mi habitación sentado en el borde de la cama y reviso por enésima vez el lugar con la mirada.
Tomo el aparato que escondo bajo el colchón. Marco el código, y en la pantalla me aparece el mensaje que me indica que están buscando una frecuencia segura, en segundos una voz masculina responde:
— Hace semanas que no sabemos de ti.
—Escucha con atención. Va a ver una entrega pactada con la camorra en la ruta sur, noche del martes deben buscar los contenedores marcados con el símbolo rojo.
— ¿Estás seguro?
—Lo estoy.
La persona del otro lado titubea.
—Esto va a alertar a todos Alessandro. Te van a buscar y si se enteran de que eres tú antes de...
—Ya están buscando — alego recordando la conversación que escuche de Bianca y Armani — Solo no saben que cara tengo.
Corto la comunicación y regreso el celular a su escondite. Necesito que se muevan, para que la otra parte de lo que escuche se pueda cumplir y así no me descubran.
Si alguien me reconoce entre las sombras... la cara que enterré será descubierta.
Abren la puerta y Fabio ingresa para recostarse a un lado mío.
— Tu grupo saldrá en dos horas, cuando estes en la ruta exacta te mandaran un cruce.
Asiento sin hacer preguntas.
Me extiende el mapa donde el código me confirma todo.
Km 214 ruta 6.
Foggia.
Mi garganta se cierra. Dejo el mapa y salgo de la habitación junto a Fabio, nos movemos hacia el pasillo principal del ala norte donde nos espera Armani para poder salir con lo que nos han encargado.
Sin embargo al pasar por uno de los ventanales observo a una mujer vestida de negro, un conjunto estallado que le enmarca la cintura.
Belia.
Mantiene su aura de control, no es solo su belleza lo que me descoloca, es la forma en la que parece no notar como todo gira en torno a ella, incluso a quienes conozco que son los mas antiguos del personal desvían la mirada al cruzarse con ella.
Mis ojos no se apartan, recorren la línea de su espalda, sintiendo algo que no debería sentir. Porque si doy vía libre a esto, me tocara elegir si cumplir mi venganza... o protegerla.
No estoy seguro de que lado caeré.
***
Trago grueso mientras camino con mis manos dentro de chaqueta. Nos movemos hasta llegar a Piazza Umberto Giordano, donde las luces publicas apenas iluminan el entorno de los edificios antiguos.
Nos mezclamos entre los civiles, turistas y comerciantes madrugadores. Personas que no tienen conocimiento que están junto a asesinos.
Cada uno recibe la orden de ubicarnos, un hombre más alto y de los antiguos es quien lleva la caja. Ninguno tiene conocimiento de lo que contiene, solo que debe quedar en el punto exacto de donde nos ordenan, nadie la debe tocar, nadie la debe ver, solo debe parecer inofensiva.
Pero yo conozco las cosas que parecen inofensivas.
Mi pecho se aprieta. Siento las miradas sobre mí, juzgadoras por permitir lo que sea que tienen planeado.
— Disparen a los objetivos marcados una vez hecho retírense rápidamente antes de que los atrapen.
Trago grueso con lo que escucho. Mis dedos se aferran al arma, veo al civil que camina con su mochila al hombro, al anciano tomando su café en una esquina y al muchacho que vende flores.
No se quien es el objetivo de cada uno. Lo único que tiene importancia es que son de aquí, de mi ciudad.
El disparo resuena acompañado de los gritos alarmados de todos los que están en este lugar, algo dentro de mi se rompe y disparo al que me indican por el intercomunicador.
Vuelvo a disparar. Es la orden y si no lo hago seré descubierto.
Pero en mi mente, una nueva promesa se escribe.
Voy a vengarme de cada uno por obligarme a esto.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.