CAPITULO 59

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Narrador Omnisciente

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Narrador Omnisciente

La luz entra pálida entre nubes bajas, se filtra entre los edificios de concreto envejecido y colándose por ventanales. Belia permanece sentada junto al ventanal de la habitación que le asignaron, no ha dormido nada, y es el sonido de pasos en los pasillos lo único que la mantiene en alerta.

La puerta de la habitación, sin embargo, no es quien ella esperaba. Dos hombres vestidos de negro ingresan primero para luego darle paso a Alessandro que la recorre con la mirada, ninguno de los dos se mueve, o hace alguna pregunta.

—Doña Moretti —dice al fin—. ¿O debería decir Accardi? Realmente no te creí capaz de venir por tu marido.

—Sus jugarretas me obligaron —responde ella, sin alzar la voz—. Pero deberías tener claro que conmigo no se juega

—Ya las cartas están puestas sobre la mesa —añade—. Nunca fui quien dije ser, burlé tu seguridad, tu territorio...

Belia se levanta despacio, en cada paso intenta contener la rabia que recorre su cuerpo porque aunque no quiera admitirlo Alessandro tiene razón.

—Lo supe tarde —admite—. Pero no te equivoques, no estás aquí por ser inteligente, sino porque Jetmir te necesita.

Alessandro sonríe.

—Todos necesitamos algo de alguien.

Ver el rostro de Alessandro provoca una presión incomoda en su pecho, una que no cede ni cuando respira lento, obligando al aire a entrar con dificultad en sus pulmones. Su primer impulso es querer cerrar la distancia entre ellos y hacerle pagar cada segundo del engaño.

Sus dedos se tensan, no solo por la rabia, sino por lo que él representa y es la prueba de que incluso los imperios tienen fallas, porque eso es lo que él es, una falla. Sabe que no puede decir nada de lo que piensa porque ella no será quien corra con las consecuencias sino su esposo, al cual aún no ve desde que piso este lugar.

No tiene conocimiento si Bianca se está movilizando, sin embargo, espera que no ya que aún no llega a Seth.

—El no tiene idea de que estas aquí —murmura Alessandro—. Me pregunto cómo tomará la noticia de que intercambiaran lugares porque tu así lo decidiste.

Los dedos de Belia se tensan, pero su expresión no cambia.

—Si le llegas a decir algo te juro que te arranco los ojos con mis propias manos.

Alessandro se ríe en su cara.

—A mi lo que me intriga saber es que decides hacer ahora que el tablero ya no está a tu favor.

Belia lo observa y dibuja media sonrisa y eso hace que Alessandro la estudie unos segundos antes de darle la espalda y salir dejando nuevamente a Belia encerrada.

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⏰ Última actualización: 4 days ago ⏰

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Inevitable DestrucciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora