Italia... un país totalmente amplio si de territorio hablamos, pero donde en aquellas tierras existe la disputa de hace varios años atrás. Son cinco mafias, mismo país, comparten fronteras, pero ninguna está dispuesta a estar en último lugar.
¿Qué...
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Erika Moretti
Mi padre no responde de inmediato. Solo la observa, como si no creyera que realmente está aquí. La tensión en la habitación es tan densa que cuesta respirar...
— Belia... — susurra Osiel como si su nombre es una herida abierta
— Supongo que si me extrañaste — suelta con una sonrisa quebrada, pero a la vez con un toque de ironía.
Mis piernas flaquean, pero me obligo a mantenerme firme. Camino lentamente hacia a ella, cada paso hace sentir a mi corazón desbocándose de mi pecho, su mirada me reafirma que no es mi hermana... No la que yo conocía.
— Bel... — mi voz tiembla — ¿Dónde has estado?
Sus ojos se clavan en los míos, no hay lágrimas de su parte, pero sí de las mías, hay emoción, y las manos me pican por querer abrazarla, sin embargo, no lo hago porque todo en ella es frialdad. Como si le hubieran arrancado el alma
— En el infierno — responde con voz baja — Pero sobreviví.
La frase me destroza por dentro. Quiero abrazarla...
— ¿Dónde está Seth? — pregunta Osiel recuperando la voz — ¿Está contigo?
Ella niega lentamente.
— No — contesta seca — Seth no está. Y no preguntes más por ahora de igual forma hay cosas que necesito decir, pero no frente a todos.
Su mirada viaja a Benroy, luego a mi vientre.
— Entonces... ¿Estas embarazada?
No sé si hay juicio en su voz o solo sorpresa.
— Sí — respondo con un hilo de voz — Tengo un mes
— ¿Y él...?
— Si... Es de Benroy
Mi hermana no dice nada, solo asiente y por primera vez en mucho tiempo, creo ver un rastro de ternura en sus ojos... ¿O nostalgia?
— Entonces las cosas han cambiado más de lo que imaginé — murmura para sí misma.
Se vuelve hacia nuestro padre
— Necesito hablar contigo. A solas.
— ¿Tiene que ver con Jetmir? ¿O con Seth?
— Con ambos — responde seca — Y algo más
Osiel duda un segundo antes de finalmente asentir.
— Marcia, lleva a Erika a descansar — le pide a mi nana — Que alguien llame al médico para que revise al bebe y tú — le lanza una mirada a Benroy — Quédate cerca. Si algo le pasa a ella....
— Lo sé — interrumpe Benroy — No le pasara nada
Yo solo observo en silencio a Belia mientras me alejo del despacho antes de que mi padre cierre la puerta en mi cara.
***
Belia Moretti
El sonido de mis propios pasos retumba en el pasillo, papá camina a mi lado, en silencio, con el ceño fruncido. Esta con el peso de sus pensamientos, siempre que se encierra en su mente se mantiene así.
No lo he abrazado, ha mantenido su distancia y odio eso porque me hace recordar... y yo no busco acercarme tampoco, no porque no quiera, sino que aún no se si puedo permitir que alguien cruce esa barrera que levante para el resto, el único que ha cruzado eso es Seth. Mi pecho se aprieta, pero mantengo la compostura, mi voz no puede quebrarse, no ahora.
— Estoy bien papá — hablo sin mirarlo — No como antes, pero... estoy viva. Eso debería bastar por ahora
Lo veo por el rabillo del ojo. El detiene el paso por un instante, como si lo que acabo de decirle le quitará la tranquilidad.
— Debí estar ahí en este tiempo... — murmura con dolor
Me volteo para encararlo.
— Seth me ha contado todo... Lo que hiciste cuando me saco de tu radar — le doy una pequeña sonrisa — Sin embargo, muy aparte de contarme sobre la guerra que desataste, me dijo algo más.
Su cuerpo se tensa, lo tono en cómo sus hombros se elevan para luego cruzarse de brazos expectantes.
— ¿Qué más?
— Que tienes a alguien en las bodegas subterráneas — digo con calma, aunque mis dedos tiemblan — A la persona que filtro mi ubicación. Quiero verlo.
Osiel desvía la mirada por un segundo. Noto la inquietud, no quiere que yo lo sepa... o que yo lo quiera ver.
— Eso no es algo que debas ver.
— ¿Entonces planeas que viva con el hecho de que alguien de los nuestros me vendió y no saber quien fue? — inquiero levantando la voz — Si voy a seguir aquí, necesito saber todo lo que sucede en mi organización, como te dije en un pasado, se acabaron las sombras. No más secretos ni silencios.
Nos miramos, su mandíbula se tensa por mi respuesta sin embargo termina asintiendo con un gruñido.
— Esta bien... Pero antes de eso... — se interrumpe cuando una voz se escucha desde el final del pasillo
— Don Osiel — Rigel aparece caminando rápido hacia nosotros, su chaqueta de cuero le da un toque joven. Mi mirada va a la caja negra rectangular, sellada con una cerradura de clave y la etiqueta roja.
"Contenido peligroso. Manejar con precaución"
Me detengo en seco al verla.
Rigel se coloca frente a nosotros y me ofrece la caja sin decir nada más. Su mirada no se aparta de la mía, pero hay una alerta silenciosa en sus gestos.
— Llego hace media hora... Por parte de él
No necesito que diga su nombre. Seth... tal como lo prometió cuando nos despedimos. Osiel da un paso adelante, bloqueándome.
— ¿Qué demonios contiene esto? — le exige a Rigel — ¿Por qué trae una advertencia como esa?
Rigel se pone tenso. Mira la caja, luego a mí.
— Solo tengo la orden de entregárselo a Belia personalmente, no tengo conocimiento de su contenido — me mira y yo asiento sin decir nada.
El silencio se vuelve denso y mi padre vuelve hacia mí con los ojos llenos de preocupación.
— Belia... Exijo una explicación
— Mientras menos sepas es mejor para ti — llevo mis manos hacia la cerradura.
— Ábrela — exige Osiel
— Lo hare, pero cuando estemos abajo — digo en tono firme — Donde tengas al traidor.
El rostro de Osiel se endurece, pero no discute. Sabe que no puede protegerme de lo que ya viví y superé. Aunque eso lo esté matando por dentro le toca aceptarlo, necesito ver el rostro del que quiso borrarme del mapa.
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