CAPITULO 48

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Belia Moretti

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Belia Moretti

El avión aterriza con suavidad, pero mi pecho no.

Seth me recibe una vez termino de bajar las escaleras, su presencia es calma y peligro al mismo tiempo.

— Perímetro limpio — informa uno de mis hombres mientras descendemos.

— Manténgase cerca. No se separen.

Siento sus pasos atrás de mí, uno de ellos en particular hasta ahora ha mostrado ser eficiente. La pista privada de aterrizaje del territorio Accardi se extiende a lo largo de nosotros.

Apoyado con una mano en su cinturón, el traje impecable y la sonrisa torcida que usa solo conmigo, sus ojos me escanean de arriba abajo. Me da la mano y bajo el ultimo escalón, estoy a centímetros de su cuerpo sin embargo no me dice nada.

Solo me toma con firmeza jalándome hacia el sin importar que estemos rodeados de nuestros hombres de seguridad.

— ¿Sabes lo que haces cuando vienes vestida así? — murmura contra mi oído.

Sonrío.

— ¿Estas diciendo que no te puedes controlar, Accardi?

— Estoy diciendo que me cuesta respetar los protocolos cuando te tengo así de cerca y de paso mi mano solo debe subir por la abertura de tu vestido para encontrarme con lo que tanto me gusta.

Miro de reojo a mis escoltas... y noto que Seth también lo hace. Su mirada se detiene en el nuevo que me acompaña por orden de Armani.

— ¿Qué sucede? — pregunto siguiendo su línea visual.

Seth niega con la cabeza.

— Nada... — murmura dejando un beso en mi cabello — Solo un rostro nuevo entre los hombres que siempre te acompañan

— Lo investigaron.

No me dice nada y solo me toma de la cintura guiándome al auto que nos espera. Caminamos en silencio siendo él mi escudo personal, el camino a su casa es silencioso. Es la misma casa en la que estuve días atrás, tengo algo que terminar aquí y a pesar de que me gustaría quedarme para disfrutar como lo hice con la muerte de Jaziel, no puedo.

Una vez llegamos quedamos totalmente a solas, nuestras conversaciones sobre negocios se hacen ligeras durante el almuerzo. Caminamos por el jardín trasero de la propiedad, el sol cae y medio observo a Federico a unos metros de nosotros.

— ¿Ya pensaste en una fecha? — pregunta Seth con las manos en los bolsillos.

— En muchas — respondo cruzándome de brazos — Pero...

— ¿La elegimos juntos?

— De hecho te iba a proponer algo diferente — respondo — ¿Te parece mantenerlo en secreto? Hasta el mismo día, podemos decirles a nuestras familias que solo es una cena y que ellos se lleven la sorpresa.

Inevitable DestrucciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora