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Subiendo borradores porque los tengo abandonados.
La forma en la que su mano tocaba la cintura de Kazutora era algo que lo volvió loco, su graves gemidos en su oreja mientras sus dientes mordían suavemente el lóbulo.
Kazutora apretó sus manos contra tus bíceps, enroscando sus pies cuando volviste a golpear ese mismo punto que ya lo había hecho correrse mas de dos veces, sus ojos rojos por las lagrimas, sus pezones hinchados al mismo tiempo que su trasero latiendo por los golpes bruscos que habías dado.
-Maldición- susurraste sintiendo como su interior te succionaba mas y mas profundo, el como sentías la palpitación y algo abultado al final.
-Muy grande- gimió entre sollozos, escondiendo su rostro entre tu cuello mientras tus feromonas lo invadían, lo escuchaste inhalar con fuerza mientras te apretaba mas contra el, tus manos en cada uno de sus glúteos mientras los fluidos caían al suelo y resbalaban por tus finos dedos, su espalda encorvada tocando ligeramente la pared- Jun...esta muy profundo.
-Tu puedes tomarlo todo bonito- Tus manos se aferraron un poco mas, tus labios bajaron a su cuello obligándolo a que levantara su cabeza, sus mechones pegados a su frente mientras sus abultados labios ya estaban hinchados y con una pequeña grieta- Déjame meterlo un poco mas, ¿si?
La manera en como pedias permiso para hacer lo mínimo le parecía ridículamente caliente a Kazutora y sin contar el sonido ronco que emitías cuando el se estremecía.
La habitación era una mezcla embriagadora, cualquiera que entrara podría drogarse con esos aromas lujuriosos que ambos habían emitidos.
Eran tan compatibles, sus feromonas causaban reacciones en el otro de una manera tan ridícula, que incluso solo con olerlas podías tirarte sobre el.
Levantaste un poco mas su cuerpo para comenzar a retirar tu miembro de poco a poco para volver a meterlo, Kazutora volvió a encorvarse cuando sintió como tu miembro golpeaba ese maldito punto que le hacia sentir una descarga eléctrica.
Sentiste su semen explotar en tu abdomen, la forma en la que sus paredes te atraparon haciendo que sacaras rápidamente tu miembro de su interior para poder correrte.
Caminaste hacia la cama para dejarlo sentado mientras preparabas la bañera, volviendo a la habitación con un pañuelo.
Kazutora te miro unos minutos antes de levantarse para irse al baño, porque eso era todo.
Te dejo ahí parado y sin decirte nada se metió al baño, soltaste un suspiro, ubicándote tus boxers para luego recostarte un rato.
Escuchaste la vibración de un teléfono, agarrando ambos y notando ese maldito nombre en la pantalla.
"Manjiro"
Apagaste el celular no sin antes rechazar la llamada, ignorando completamente ese sentimiento en tu pecho que te llenaba de ansiedad.