Contenido: +18, omegaverse, en este one shot, Ran sera el menor.
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-Debes comportarte- Hablo el hombre frente a Ran, mirándolo con aquellos ojos morados que el tambien tenia pero de una forma mas intensa, mientras que los de su padre eran de un lila suave, los del el eran de un morado intenso, el cabello algo blanco y mandíbula marcada junto aquella cicatriz en su pómulo derecho.
- ¿Y si no, que?- Ran desafío a su madre, levantando su mirada- ¿Acaso me golpearas?, tengo 24 años.
El hombre apretó sus manos y se recostó, aquel otro hombre de cabello castaño y ojos del mismo color carraspeo su garganta- Hijo, ¿Por qué no puedes hacerle caso una vez a tu madre?
- Porque solo quiere manipularme a su antojo.
- ¡Maldito mocoso, solo te estoy guiando por el buen camino!- Ran saco la lengua y giro sus ojos- Vete a trabajar, me darás un dolor de cabeza.
Rindo respiro profundo mirando a su hermano menor- Te pasare dejando.
Los dos hermanos salieron de la habitación sin soltar otra palabra, ambos padres se miraron- ¿Es porque lo consentí demasiado?- Hablo la madre de los chicos- Debí ser mas duro con el.
-No amor, Ran siempre fue así.
Rindo miraba a su hermano menor, notando cada facción de el, era el que mas se parecía a su madre, tanto en facciones como personalidad y era con el que mas discutía, Ran escucho a su hermano suspirar profundo.
- ¿Me vas a regañar?
-No- Ran hizo una mueca- solo, ella busca protegerte, Ran no es fácil ser un omega y mas cuando tus feromonas son inestables, sabes bien que una sobrecarga de feromonas de alfa te pueden hacer daño.
- Odio que intente sermonearme.
-Cuando lo hago yo no luces disgustado- Ran giro los ojos, ambos dejaron de hablar, Rindo sabia que en el fondo Ran se sentía disgustado con su segundo genero.
Rodeado de una familia en donde todos son alfas, a el le toco ser Omega, desearía ser Alfa como su madre, poder encontrar otro alfa y dar a luz a un bebé Alfa, pero se sentía un fracaso al no poder hacer eso.
Aun así, hizo todo lo posible para parecer uno, su cuerpo era robusto, sus facciones eran rudas, fácilmente era confundido con un alfa, hasta que olían aquel aroma fresco que salía de el.
Ran se sentó en su oficina, relajando su cuerpo mientras el olor a canela con manzana inundaba sus fosas nasales.
-Hoy llegan los pasantes- entro Sanzu a la oficina- Debes presentarte.
-Dios, quiero renunciar.
-No puedes, eres el presidente- sonrió el chico- vamos, jefe.
Ran acomodo su corbata y salió del lugar, caminando por toda la empresa a ciegas, simplemente observando aquel cabello extravagante frente a el, Sanzu extendió el asiento de Ran para que se sentara.