Redención

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La luz de la luna se filtraba por las cortinas entre abiertas dejando ver a un joven de 26 años sentado en el piso mientras se recargaba en la mesa de la sala y en su mano tenia un vaso de whisky, en su rostro se veía un poco la tristeza que lo acompañaba desde hace 5 años, aun en sus oídos podía oír como el amor de su vida se iba y en su corazón aun sentía como si se despedían de nuevo.

Que deplorable me veo—murmuro levantándose y tomando su vaso de whisky sin chistar—pero creo que esto no va con el político que soy

Damián Desmond miro la pared cercana al tocadiscos y vio una fotografía donde Anya Forger sonreía que le dolía el corazón, si tan solo no hubiera sido tan estúpido y la hubiera entendido él no estaría ahogándose en alcohol como todas las noches que regresaba a su departamento que antiguamente era su hogar, pero ahora solo era un lugar donde podía dejar de fingir ser un político exitoso, impecable y con una mentalidad fuerte, en ese lugar él podía ser ese hombre que abría una botella de whisky y tomaba la mitad hasta quedarse dormido en cualquier lugar de su casa.

Deberia animar esto—se levantó con pesadez y fue a su habitación para sacar un disco que compro en la tarde ya que era la portada era su ex novia, no obstante, antes de irse de su habitación se acercó a su buro y saco un collar con una estrella que brillaba como sus ojos de ella—sigue siendo tan brilloso como cuando me lo aventaste—camino hacia el tocadiscos y  lo coloco

El chico ahora se sentó en el sillón mullido y se volvió a servir otra copa de whisky, la música empezó a sonar y sintió una caricia a su alma, pero a la vez un gran dolor en su corazón se había hecho presente como si fuera una espada.

Tiene una voz tan maravillosa—miro su vaso—creo que no fue buena idea comprar el disco cuando estaba con Emile y Ewen, seguramente mañana estarán insoportables para que salga con alguien para olvidarla—miro el collar—pero por más que intento es como si algo me detuviera como si fuera un ancla

Para Damián, cada día era una tortura a su vida y hasta respirar le dolía, él había iniciado una relación romántica por debajo del agua con Anya Forger, su compañera de clases de la cual se enamoro cuando eran niños de 6 años, para él esa relación era lo que más anhelaba ya que ella le demostró el amor de la forma más pura que pudo y eso ayudaba a su corazón quien cargaba con el peso de su apellido. Pero, esa relación que lo hacia brillar tenia que ser secreta ya que no quería que hubiera malentendidos con las personas y la lastimaran, aunque al final Melinda y Demetrius la aceptaron ya que era un encanto de mujer, así que cuando cumplieron los 20 años decidieron mudarse juntos y se comprometieron.

Todo parecía un sueño y para él nada estaba mal, en sus sueños ella era la mujer que quería para toda la vida, la madre de sus hijos y quien lo apoyaría cuando quisiera seguir subiendo en la política, pero hubo un pequeño error que cometió que hizo que la brecha se abriera y eso era que pensaba que su trabajo de espía solo era un pequeño pasatiempo.

Entonces mientras el viento soplaba debido a que habían dejado abierta la terraza después de ponerle su anillo nuevo de compromiso, los dos estaban muy acaramelados besándose en el sillón mullido donde ahora Damián se lamentaba, hasta que unas palabras rompieron ese momento e hicieron que Anya decidiera terminar con él.

---------Flash back

Anya—toco su mejilla—cuando nos casemos, quisiera que no trabajaras

La pelirrosada lo miro con una mueca de burla pensando que estaba diciéndole un chiste como tantas veces que bromeaba con ella.

Pero amor—le sonrió—yo no quiero no trabajar, me gusta demasiado además yo quiero seguir cuidando el mundo donde tu estas y donde nuestros hijos vivirán

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