Nota: Ando obsesionada con la leyenda de Aang (si, las ediciones de Zuko me han dejado sin habla), asi que uste su mundo para este one shot, aunque no tiene nada que ver con Avatar.
El sentido de la muerte era algo complicado más cuando pertenecías a la nación del fuego ya que era imposible morir debido a que su poder los volvía guerreros innatos.
Pero el príncipe del fuego, Damián Desmond, vio como su Anya moría en sus brazos mientras su espíritu se escapaba de su cuerpo enfriándose.
Todo parecía un mal sueño, pero al tocar el cuerpo inerte y oír a Becky Blackbell gritar la muerte se hacía más presente.
Oye, prometiste no morir—la apretó más fuerte sobre su cuerpo—tonta, me dijiste que no morirías tan fácil, además—miro su vientre aun delgado—íbamos a ser ahora si una familia
Pero poco a poco, al no sentir su débil respiración hizo que Damián se levantara del suelo mientras cargaba a su novia, sabía que después de eso no había marcha atrás y no volvería a oírla reír mientras le contaba algún chiste estúpido. Las lágrimas empezaron a brotar de sus orbes ámbar, pero no la soltó, solo quería llegar hacia donde la persona que la había matado la viera, pero al llegar ahí, solo observo como su padre lo miraba con lastima.
Deberías conseguir una mujer de sangre de fuego—se giró—no una simple chica de la nación de la tierra ya que nuestra sangre es demasiado importante, recuérdalo, Damián, eres bisnieto del conquistador de la nación del fuego y de un avatar
Yo la amaba—su voz sonaba como un grito ahogado—la amaba como no tienes una idea desde que era un niño
Y no la protegiste—empezó a caminar ya que para Donovan el haber matado a Anya Forger era como quitarle un juguete a su hijo menor—aun eres débil y llorón, un mocoso consentido por su madre traidora
¡ESTO NO SE QUEDARÁ ASÍ! —grito colérico mientras se agachaba para dejar a Anya descansar en el piso—mi mujer murió por tu culpa—mostro el fuego rojo en sus manos
No sabía que salía contigo hasta que la vi besándote—se giró a verlo—no importa, tienes 24 puedes conseguirte a cualquier mujer de buena familia
Pero yo la amaba a ella—su mirada mostraba demasiado fuego que el mismo Donovan Desmond sintió intriga hacia su segundo hijo
¿Peleamos por su honor? —soltó una burla mientras se acercaba a él—si mueres no habrá perdida
Blackbell—Damián miro a la mejor amiga de Anya—llévatela, si sobrevivo las buscare y si no sobrevivo dale una sepultura digna
La chica castaña aun con dolor cargo a su amiga y salió corriendo de ahí dejando al joven Desmond con su padre.
Pudiste elegir a Blackbell—le dedico una mirada de asco—pero preferiste una sangre sucia, una mujer sin familia
Esa mujer sin familia era mi familia—se quitó su camisa para evitar que el fuego lo quemara—la amaba más que mi honor
Que patético, eres igual que tu madre—se rasco su barba—al final, aunque me mates nunca la revivirás
Lo sé—apretó sus dientes y se puso en posición—pero al menos la vengare
Ambos se pusieron en posición de pelea, algo que era raro para el rey de la nación del fuego ya que él quería que sus hijos siguieran su linaje, aunque no los amara.
La pelea empezó, el fuego se disipo, todo parecía una coreografía donde los dos bailarines que en algún momento entrenaron juntos ahora se enfrentaban a muerte. El ambiente se calentó, pero a pesar de que su padre era demasiado hábil para lanzar ataques directos a sus puntos débiles, el recordar como Anya le había confesado que serían padres y su ira creció, pero no podía perder la visión de la pelea ya que Demetrius le enseño que para poder derrocar a su padre debía ser sensato y calmado.
