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Puebla. Dos semanas atrás.

Frente a un local pequeño a un par de cuadras de aquel kiosko, encontró un lugar de renta de smoking. Una mueca de alivio se dibujó en su rostro y un suspiro completo lo que necesitaba para entrar al establecimiento.

Ya con smoking en mano, saliendo del lugar su teléfono móvil sonó. Era Laura para asegurarse de que había tenido éxito. "Te espero a que termine la visita con tu padre y vamos a cenar, tengo que instruirte sobre mañana." -rió cándidamente.

El andar de Remy era otro. No era la prisa de la ciudad, no se apresuraba; su respiración era relajada y el semblante de su cara lucia por algo poco vivido por el, paz. Camino con alegria, no supo que eso era, en su mente, la forma en la que Laura lo invitaba a cenar, a una boda lo tenia maravillado, "No me pregunta, pero no me niego... -sonrió- Solo sé que quiero pasar tiempo con ella. -la sonrisa se disipó- ¿Ahora puedo decir que realmente me gusta?". Por un instante se sintió fuera de lugar. "Ella es una adulta, es independiente, tiene veintitrés años. -dictó como si una condena fuera- Yo aun no cumplo la mayoría de edad..." Se detuvo para esperar que el semáforo le diera el paso para cruzar la calle miró hacia la nada en busca de respuestas escondidas. "¿Que pasaría si...?", comenzó a cruzar la calle, con la vista abajo, no quería pensar en eso, lo sacó de su mente y regresó al más amable sentimiento de tener a alguien esperándolo para ir a cenar.

Mientras estaba en Puebla, luchando por su padre, por sí mismo, conociendo a una mujer tan particular como Laura.


La noche le dotaba de un brillo distinto a Laura que vestía un vestido color verde menta, algo ceñido al cuerpo. Cuando Remy le ayudó a bajar de la camioneta pudo admirar un amplio escote y unas zapatillas color marfil con una eme y una ka inscritas en un costado en color dorado, su respiración se agitó por un momento. "¿Qué pasa?", preguntó ella mirándolo a los ojos. El chico vaciló y negó.

Sin darle más importancia, Laura, lo tomó del brazo mientras una pequeña  bolsa de mano del mismo tono colgaba de su hombro izquierdo, caminaron

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Sin darle más importancia, Laura, lo tomó del brazo mientras una pequeña bolsa de mano del mismo tono colgaba de su hombro izquierdo, caminaron.

Las manos le sudaban un poco, sentía el peso del cuerpo de ella junto a el suyo, hizo todo por caminar erguido, ser ese soporte. "Tuve un día muy pesado", compartía Laura como disculpándose por recargarse en él.

Remy, un chico, asintió en modo comprensivo y giró el cuello a su derecha para ver el cabello color trigo que limitaba su caída por un broche plateado con forma de estrella al costado izquierdo de la cabeza de ella. Como si ella sintiera el como la admiraba, giró para mirarlo con esos ojos cafés de vetas verdes que brillaban y el color rosa suave de sus labios sonrieron, él le respondió de la misma forma, pero su pulso lo estaba traicionando.

Laura era una adulta, luciendo muy joven, sus ojos fulguraban como a ninguna jovencita o mujer que él conociera. Se concentró en su andar. Le recordó la calidez de Michelle cuando lo hacía de la misma forma; pero lo dejó ir.

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