La silueta delgada y delicada de su hermana eclipsaba la luz que usualmente entraba al abrir la puerta de su casa.
El cambio de rostro sorprendido y expectante es lo que miro Geraldine cuando su hermano se dió cuenta de quién se trataba, "Seguro esperaba a alguien más..."
- ¿Por qué tocas la puerta? -serio e intrigado preguntó él-
Los ojos castaños de su hermana lo miraron muy distinto de como solía mirarlo.
- ¿Puedo pasar? -pregunto con humildad-
Una desconfianza se formó en el semblante de Remy, le tomó un instante analizar esa pregunta, si bien su hermana tenía un juego de llaves de la casa, "¿Qué demonios?", preguntó para sí mismo.
Con un ademán la invitó a pasar mientras detenía la puerta para que ella pasara con su equipaje. Lo dejó a un lado de la puerta y caminó un par de pasos detrás de su hermano. "Esta diferente... -en su memoria se revivió la mano del niño de cuatro años y la mano que la retuvo la última vez antes de partir- No es él mismo."
- Remy, ¿estás bien?
Cuestiono mientras miraba el cabestrillo que él tenía, pero lo que más le sorprendió, fue el hecho de escuchar esas palabra salir de la boca de su hermana: "Remy". No recordaba la última vez que lo llamó por su nombre. Aun así la miro extrañado y desconfiado.
- Si, estaré bien. -respondió mientras miraba al hombro, no dandole importancia-
- Y... -tímida preguntó una vez más- ¿Cómo está papá?
Un silencio se hizo, el gesto de Remy era serio y solemne.
- Está bien. Ahora mismo está en rehabilitación.
Remy siguió caminando hasta el comedor y ahí se detuvo y se giró para tenerla de frente. Ella se detuvo antes. La miró, buscando entender cuál era el estratagema de Geraldine, no entendía si esto era un acto o que podría ser. Le seguiría la corriente.
- Toma asiento... -invito mientras él se sentaba-
- Gracias.
Otro silencio incómodo llenó su hogar. Geraldine dejó de mirarlo y puso sus ojos en la mesa.
- Deseo hablar contigo. -ella no podía mirarlo a la cara-
Aun sin entender de qué se trataba todo, lo único que hizo fue asentir con la cabeza.
- He venido a... -se obligó a mirarlo, era necesario- que me perdones...
Le fue imposible a Remy no fruncir el ceño en muestra de asombro.
- Para saber si puedes perdonarme... -reformulo, le estaba costando demasiado- Yo... -paso saliva- nunca debí haberte abandonado cuando mamá murió.
En esa misma estancia, después de que su madre muriera, la tarde siguiente de su funeral ella miró a su pequeño hermano llorando, sentado en el piso, sus lágrimas desconsoladas, cuando la miro se puso de pie y se acercó a ella.
- Hermana... ¿qué vamos a hacer sin mamá? -con una inocencia que solo un niño puede poseer pregunto-
Esa niña, también, lo miró sin expresión alguna. Ella ya había escuchado a su padre decir que su madre estaba enferma a causa del alumbramiento de su hermano. Por años así fue, enferma, la vio alejarse de su familia por su mala condición.
Ella perdió a su madre igual que él, pero su corazón se endureció.
Corto el contacto visual y le dio la espalda y se alejó de un pequeño Remy sin decir nada, ante la mirada ingenua de su hermano.
Esa memoria la estaba atormentando.
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Promesas Rotas
RomanceHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
