La alargada luz naranja de la tarde se derramaba por esa amplia ventana al fondo de la cafetería. El aroma a café dulce se acumulaba en el lugar como el calor de las personas ahí. La mesa de siempre, esa que Pamela siempre elegía cada que estaba disponible. Las tres sillas acojinadas para cada una de ellas y sus bolsos colgando de ellas.
Al terminar de contarles todo lo que Remy le había pedido, ambas Lorgia y Pamela tuvieron que pensar sobre ello antes de poder darle su punto de vista. Michelle jugaba con el borde de la taza blanca que contenía su mocca blanco, con el dedo índice seguía el círculo infinito una y otra vez de manera lenta, mirándolo tal se encontrarán las respuestas en ese pozo espumado blanco.
- Creo que es muy lindo que te pida eso Mich... -fue Pamela la primera en hablar- Él no quiere que salgas lastimada en el futuro...
Eso mismo ella ya había pensado, sus palabras eran auténticas y entendía la razón, pero entonces "¿Porque parece una decisión difícil para mí?", preguntó para sus adentros, la rubia.
- Él podría aprovecharse de alguna forma en ese momento para poder poner condiciones a su relación... -continuó Pamela- no lo está haciendo.
El gesto cariñoso de la morenita le llegaba a la rubia, desde que hicieron las paces, ella no había sido menos que gentil y comprensiva con ella, se volvieron compañeras y amigas.
Pamela tuvo una relación con alguien más maduro, con Asaim, ella nunca sintió abuso por la diferencia de edad, pero le hubiera encantado que él hubiera usado esas palabras para ella.
- ¿Qué es lo que tú quieres Michelle? -preguntó Lorgia con sobriedad mirándola con sus afilados ojos-
- Quiero estar con él. -aún no se acostumbraba a esa mirada, pero agradecía tenerla con ella-
- ¿Por qué es complicado para ti tomar esa decisión? -inquirió Lorgia a su fiel manera-
Frunció un poco el ceño porque esa era la cuestión, no sabía cómo ponerlo en palabras. Con la mano derecha acomodo los mechones de cabello hacia detrás de su oreja y la miro.
- Creo que es porque... -dejó de jugar con el borde de la taza- no entiendo exactamente que debo de hacer para cumplir con eso... -titubeo y su mirada se volvió confundida- No sé muy bien cómo es eso de no perderme en la relación o en él... siento que él me está hablando en otro idioma... -suspiro al final-
- Tienes que aceptar que él cambió mucho Mich. -Pamela intervenía- Y de eso todas somos testigos...
- Es cierto. -Lorgia coincidió mientras exhalaba y ponía atención a la ventana- Ninguna de nosotras tiene idea de que fue lo que pasó en Puebla, pero regresó de esta forma.
- A veces quisiera preguntarle... -confesó Michelle mirando a la mesa-
Ese tema ya lo habían debatido, Lorgia estaba segura de que si había sido alguien, no un algo, pero desistió en averiguar pues nada cambiaría lo que su amigo ahora era. Pero para Michelle era algo más, agradecería que él le brindara esa oportunidad de elegir, pero ella deseaba que todo fuera más sencillo.
- La realidad es que él es más maduro que nosotras, que tú, Michelle. -Lorgia regresó sus ojos a ella- Y parece que está haciendo algo muy responsable contigo.
- Odio el hecho de tener que considerar dejarlo ir... -sus mejillas se sonrojaron- Si... Si yo no soy tan adulta como lo es él... -retrajo sus brazos y puso ambas manos en su regazo, buscando protección-
- ¿Ya no vas a luchar para que él no salga de tu vida? -cuestiono Pamela mientras le cubría ambas manos con la suya-
- ¿Y si no se como hacer eso? -dubitativa preguntó-
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Promesas Rotas
RomanceHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
