El salón se encontraba vacío y frío, de pie, en pausa, frente a la puerta Michelle observaba, "Espero que llegue temprano". Camino para tomar su lugar, su nuevo lugar. Se maquilló, un poco más de lo normal, no pudo dormir. En su mente circulaban las palabras de Remy, su dolor por sentir que lo perdía.
Impaciente, observaba esperandolo. La noche anterior, a través de llanto silencioso, dolor e intriga, se decidió que no lo iba a dejar ir. Su semblante era de determinación, no había estado tan segura de algo nunca. "Yo no te lo voy a permitir...", no dudó cuando le aseguro eso, cuando le dijo que no cruzarian nunca más el mismo camino. Toda duda se disipó. Aunque aceptaba que si él se decantaba por alguien más, lo respetaría. No pudo con la idea de que él desaparecería de su vida. Se tomó las manos buscando calor y recordó todas las veces que estuvieron en las manos de Remy. Lucharía hasta el último recurso.
Entendía todo. Lo bueno y lo malo. Inhalo el aire frío y lo guardó unos segundos en sus pulmones antes de soltarlo. "¿De qué me sirve estar arrepentida de todo lo que le hice? Si no actúo ahora, lo perderé para siempre y mi arrepentimiento será más profundo."
Sacó un espejo de su bolso, no deseaba descuidar su aspecto en esa mañana, tenía que lucir lo mejor posible. Mientras se miraba en el espejo, tuvo que aceptar que aún había algunas cuestiones que resolver. "¿Tengo derecho a luchar por él después de todo lo que hice?", sacó su lápiz labial y lo aplico nuevamente. "Actuar para no perderlo sería traicionar a Logia y Pamela... ¿no tendré alguna otra opción?"
Compañeros de clase comenzaron a entrar poco a poco, pero a quien ella esperaba aún no se aparecía. Faltaban menos de diez minutos para el inició de la clase.
Cuando faltaban dos minutos, la rubia noto que tampoco Logia llegaba. Le sorprendía que ella llegara tarde. Pensando en ello, en la puerta, Remy entró con el mismo paso seguro que él día anterior. Sin mirar a nadie llegó a su mesa y se sentó. "Ni siquiera me miró... como si ya no existiera nadie para él." En la puerta al lado del profesor de la materia en turno llegaba Lorgia, el semblante serio que tenía no se podía ocultar. Se instaló en su lugar de siempre, "Buenos días...", saludó a Michelle y ella respondió igual.
Intercambiaron miradas, Lorgia pudo notar que la rubia intentaba decirle algo a lo que ella, con la cabeza negó, no con ese temple directo, no, esta vez lucía desconcertada, algo sumamente raro en ella. Michelle iba a ser franca y directa con ella y Pamela, confesaría que busco a Remy y que no lo iba a dejar ir, les debía eso, era lo mínimo que podía hacer después de todo lo que la habían apoyado las semanas atrás. Pero al mirar a Lorgia de esa manera le hizo replantearse qué debía hacer.
Intentaba concentrarse, la disciplina de poner atención y enfocarse en lo que ella deseaba era como una habilidad entrenada. Sin embargo, en ese momento parecía no ser suficiente. Lorgia entendía que más allá de confirmar lo que ella ya sabía, "Él no me ama", no se trataba de la rubia. La punta de su lápiz se rompió al circular el inciso "b" del ejercicio cuatro. Se detuvo un instante mirando el rayon que había dejado la ruptura. Igual que ese pedazo de filamento se sentía, le faltaban piezas para poder entender todo lo que Remy le contó. Recordó.
- Puedes contarme lo que sea... -insistió Lorgia-
La miró de una forma que nunca había hecho, como calculando, analizandola. Cuando terminó relajo su semblante, sus ojos se tornaron nostálgicos.
- Se trata de mi... -al decir eso sintió que un peso le dejó-
- ¿Qué quieres decir? -aun intrigada insistía-
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Promesas Rotas
RomanceHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
