El taxi de la enfermera llegó y Remy la acompaño hasta él para despedirla agradeciendo su ayuda por esas horas extras con su padre. Regresó a su casa y Lorgia salía de su cocina con dos idénticas tazas de té humeante.
Se sentaron en la sala y al dejar caer sus cuerpos en la comodidad de los cojines, ambos sintieron un alivio. Lo disfrutaron por unos minutos. Remy dejó caer la cabeza hacia atrás y miro el techo de su casa, la media luz de las lámparas hacía parecer que el techo fuera color amarillento y no el pulcro blanco que realmente era.
Fue Lorgia la que se reincorporó primero y con sus movimientos gráciles, atrajo la taza caliente hacia su regazo y aspiró el olor a hierbabuena como si inhalara oxígeno puro. Así la miro Remy con más calma. Él hizo lo mismo y bebió de su té.
- ¿Qué fue lo que pasó Lorgia? -con una voz tersa pregunto-
Con la mano izquierda dejó la taza en la mesa de centro, sin despegar la vista de la porcelana blanca, no lo miraba, pero tenía que hacerlo. Sus ojos lucian de una forma inusual en ella, titubeante, no anticipaba cómo podría responder él.
- Decirte que llegué ahí por accidente, sería mentir...
- No me refiero a solo lo de esta tarde... -interrumpió el-
Un gesto de confusión la invadió.
- Sé que es importante lo de hoy. -la miro con franqueza, sus ojos brillaban- pero no me dejó de preguntar que sucedió aquella vez... -estiró su mano buena para tomar la de ella- mi conciencia no está completamente limpia de que mis actos hayan sido detonantes en todo lo que haya llevado a eso...
Podría haber cambiado mucho, pero su alma era la misma, un alma buena. Ya no se trataba de poseerlo, tener a alguien así de cerca era lo importante, un romance de preparatoria no podía ser mejor que tener a un amigo como él para toda la vida.
- Remy... no se si hablar de eso nos va a ayudar...
- Yo solo quiero que estés bien, que estemos bien. Si hay algo que quieras decirme, no importa lo que sea, si es para compartirlo o aliviarlo...
Elia le dijo que era necesario resolver las cosas con Remy, muy a su pesar de esa conversación de la mañana anterior que resolvía una parte del nudo entre ellos aun había mucho que decir. Si Lorgia estaba considerando decirle sobre su "don", entonces el resto podría ser menos impactante.
Agacho la cabeza, cerró los ojos y una expresión de dolor en su rostro se asomo, Remy le apretó la mano, estaba ahi para ella. Iba a un lugar de su mente que no le agradaba, pero tenía que hacerlo.
- Me dolió... -exhaló ella- si, tus palabras, que me dijeras todo eso sobre el momento en que Michelle regreso, -se humedece los labios- pero mas era mi dolor por que muy en el fondo yo sabia que era verdad -le costaba revivir eso- que nunca me verías como a ella. -alzó la cabeza para mirarlo a la cara-
- Perdoname... no me voy a justificar, tu no te merecías eso de mi.
- Si lo merecía o no, era verdad, Remy. Cruelmente fuiste, totalmente, sincero y no podía aceptar que había perdido esa batalla con alguien que te estaba haciendo pedazos y ni siquiera te podía ayudar o podía combatirla, no sabes cuanto odie a esa rubia ese día. -suspiro profundamente- Odio perder, me venciste en el concurso de literatura, me venciste cuando me enamore de ti tan rápido y esa tarde fue otra derrota que ya no pude soportar. -a su mente vinieron los momentos de desesperación-
Toda la atención de Remy estaba en ella, con un semblante comprensivo; puso su mano izquierda sobre el hombro lastimado.
- Deberías descansar, mañana podemos hablar de esto. -aconsejo ella-
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Promesas Rotas
RomansaHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
