El mundo se apagó.
Primero un desesperado grito de advertencia, sin eco.
Después el chillido de Michelle al llegar al piso por el empujón repentino de Remy.
Un golpe seco, el tronar del plástico, un rechinido de llanta y el chillar del metal al colisionar con otro metal.
Un zumbido esteril, total. Expandiéndose a todo. La vida se volvió muda.
El mundo se apagó.
Todo sucedió demasiado rápido.
Pamela volvió a gritar en desesperación, se paralizó un instante, no sabía qué hacer.
La rubia había caído de espaldas, solo alcanzó a mirar por fracciones de segundo como la motocicleta roja de Marco iba en camino de impactar a Remy, incapaz de hacer algo al respecto, en ese justo momento su mirada se fue al cielo y cerró los ojos por el impacto. No supo si segundos o minutos, le costó recuperar la fuerza o no deseaba regresar la vista para atestiguar lo que ese impacto habría costado. "No lo voy a perder, no", pensó en una fracción de segundo.
Sintió las manos de Pamela sobre ella, su amiga la miraba con total angustia, su rostro era de total perturbación. Tan rápido como pudo y con la ayuda de ella se incorporó para quedarse sentada en el pavimento, su vista ajustándose a lo que miraba.
Sus ojos dieron con Remy tirado unos metros delante de donde se encontraban cuando se abrazaban, dándole la espalda con ese color brillante, azul rey, inmovil.
La rubia nunca supo todo lo que Remy experimentó cuando la miró tirada en el pavimento, así de improvisó, víctima de un accidente, pero en ese mismo momento al mirarlo en una situación igual su corazón se aceleró, una desesperación se apoderó de ella.
Una lluvia de pétalos rojos comenzaba a descender, flotando, con lentitud y el aroma a humo y gasolina se combinaban en uno más ocre.
No recordaba haber cerrado los ojos, no sentía nada. Sin moverse era como si no se encontrara en su cuerpo, como si no lo habitara y fuera él solo un huésped. Como un cosquilleo le comenzó en el hombro derecho sobre el que estaba recostado, después se volvió ardor inclemente. Miro caer el primer pétalo, "¿Cómo puede ser tan bello esto?"
Cuando lanzó a Michelle a un lado fue por protegerla, sabía que si el se movia mas, Marco podría cambiar la dirección de la motocicleta, el embate era de frente a él, pero el contacto así de violento no lo recordaba, solo una luz cegadora y lo siguiente fue abrir los ojos en el pavimento. Aún no se movía.
De inmediato, al mirarlo, Michelle se arrastró hacia él, con Pamela a sus espaldas, Remy seguía en el piso.
- ¡No hay que moverlo hasta que venga una ambulancia! -la morenita instruyó que hacer-
Michelle con la boca seca se arrodillaba y se ponía frente a la cara de Remy y miro sus ojos abiertos pero aun perdidos.
- Mi amor... ¿estás bien? -afligida preguntaba- No te muevas, vamos a llamar a una ambulancia...
Pamela con las manos temblorosas ya estaba al teléfono cuando inesperadamente y de la nada apareció Lorgia.
- ¡¿Qué fue lo que pasó aqui?! -frenética pregunto y se arrodillo junto a Michelle-
- ¡El idiota de Marco intento arrollarnos con su motocicleta! -le respondió exaltada mientras miraba que Remy comenzaba a recobrar el sentido-
Fue Lorgia quien lo miró primero, al mirar el estupor en el rostro de ella, Pamela dirigió la mirada a donde Marco estaba tirado de miembros abiertos en el pavimento, boca arriba con una gran herida en la cabeza y su sangre comenzaba a juntarse debajo de la misma. Pamela puso de nuevo la mano tapándose la boca con un grito ahogado.
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Promesas Rotas
RomanceHay personas que aprenden a hacerse invisibles para sobrevivir. Remy Bazán es una de ellas. En el último rincón del salón de clases, un chico que escribe lo que no puede decir ha construido muros tan altos que ya ni él mismo recuerda cómo se ve el m...
