Hacia la fortaleza

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Ella se quedó sin habla ante lo que acababa de atestiguar. Y en efecto, al parecer Blues también se notaba sacudido al revivir ese evento tan particularmente doloroso de su existencia.

– Entonces... – Ambos oyeron hablar a Shadow Man. El shinobi estaba presente en el mundo real, esperando a que terminaran su búsqueda a través de las memorias del primer DLN. – ¿Ya estás satisfecha con lo que viste?

Roll parpadeó. – ¿Satisfecha? – preguntó, frunciendo las cejas. – Eso fue... horrible. – agregó girándose hacia Blues. – ¿De verdad te hicieron eso? ¿A todos ustedes?

– A quienes no fueron lo bastante rápidos para escaparse. – le informó su hermano. – Aún con nuestros esfuerzos colectivos, uno por uno, comenzamos a caer a manos de los humanos hasta que sólo quedamos unos cuantos. Pasamos mucho de nuestras vidas huyendo, hasta que al fin encontramos una pequeña y peculiar isla en el océano fuera de la costa de Japón. – Miró hacia afuera, hacia la fábrica a dónde había ido su último hermano restante. – Ahora sólo tenemos suficientes para formar un grupo pequeño, nada más.

Roll se mordió el labio, con una pregunta más todavía en su mente. – ... ¿no había forma de repararla? – le preguntó. – Quiero decir, ¿les faltaban suministros, o...?

– Eso no habría hecho ninguna diferencia. – la cortó Blues. – El núcleo de Tempo fue totalmente destruido por ese disparo. Cualquier intento de traerla de vuelta requeriría los archivos originales involucrados en su programación inicial. – Hizo una pausa. – Y el gobierno había forzado a LaLinde a entregarlos.

Roll se quedó en silencio por un breve momento. – ¿Acaso ella...?

– Al principio trató de destruirlos. – respondió Blues. – Pensó que sería mejor borrarlos por completo a que estuvieran en posesión de quienes querían quitarle a sus hijos. – Se mordió el labio. – Pero la capturaron antes que pudiera terminar.

La reploide rubia se quedó en silencio por unos momentos.

– Al final, habría sido el mismo procedimiento que antes. – Blues suspiró. – Habría sido alguien totalmente diferente, sin rastro alguno de lo que alguna vez fue. De quién se había convertido.

Roll desvió la mirada hacia Shadow Man, y luego otra vez hacia Blues, cuyos ojos ocultos todavía miraban en dirección a la fábrica, insegura de a quién de los dos dirigirse primero.

– Bueno, ¿ahora qué piensas? – inquirió el shinobi, con los brazos cruzados mientras fijaba sus ojos rojos en los de ella. – ¿Aún crees que los humanos sean redimibles?

Roll abrió los labios, a punto de responder, pero no encontró nada que saliera de su garganta: ninguna defensa, ninguna protesta, ni siquiera una confirmación de que estaba en lo correcto en su evaluación de la raza humana. Nada. ¿Qué podría decir?

– Creo que la respuesta está a nuestro alrededor. – declaró en última instancia, mirando hacia afuera, a la ciudad que los rodeaba. Cierto, estaba dañada, algunas partes totalmente destruidas, pero otras aún seguían de pie. – Es malo... – confesó, sin querer negar la realidad de todo. – Pero no es imposible reconstruirlo en algo nuevo.

Shadow Man alzó una ceja. Blues giró su cabeza ligeramente en dirección hacia su hermana. – ¿Y tú crees que esto sea posible? – le preguntó, genuinamente deseando saberlo.

– Tiene que serlo. – le respondió Roll. – Si este lugar y toda su gente, junto con el resto del mundo, van a sobrevivir.

Blues no dijo nada, simplemente continuó mirando hacia el horizonte, y entonces escuchó un pitido emergiendo desde su oído, una comunicación directa desde fuera de los parámetros de la fábrica. Respondiendo a la llamada, sus ojos ocultos se ensancharon al oír quién estaba del otro lado, agradecido y aliviado al escuchar su voz.

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⏰ Última actualización: Sep 19 ⏰

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