- Sabes que no me gusto eso que hiciste hace un rato, ¿verdad? -Dice una hora después, luego de haberme vestido y arreglado para salir.
Le sonrió descaradamente, ampliando los ojos- Pero al principio te gusto.
Permanece callado mientras entramos a su carro y al principio pensé que lo había hecho enojar pero tan pronto el Audi se detuvo en un semáforo, me sonrió.
- Buena jugada, princesa. -Dice sonriendo, y me siento aliviada de que no estuviera molesto- Así que para mostrarte mi apreciación por tu brillante uso de estrategia, te voy a dar el derecho de escoger lo que quieras que te de por tu cumpleaños.
- ¿Lo que quiera?
- Lo que quieras.
Echo un vistazo a su cuaderno y el sigue mi mirada.
- Esta bien. Quiero la verdad. Dame el cuaderno.
Sus reflejos son rápidos y me agarra el brazo antes de que pudiera agarrar el cuaderno.
- Eso no. -Dice rápidamente.
- ¡Dijiste lo que quiera!
La luz cambia a verde y el carro sigue andando. Pone el cuaderno del otro lado debajo de su asiento, lejos de mi alcance. No digo nada más y me quedo mirando el paisaje a través de la ventana y debió haberse dado cuenta de mi cambio de animo porque detiene el carro y suspira.
- No puedo darte eso. ¿Pero quieres la verdad? Que te parece esto... Puedes preguntarme lo que quieras y yo te respondo con toda la honestidad del mundo.
Hmmm.. Interesante. Lo miro con una sonrisa maliciosa. ¿Me estaba ofreciendo decirme la verdad sobre lo que quisiera saber? Esto podría ser mejor que ese estupido cuaderno.
- ¿Cuantas preguntas?
Piensa por un momento.
- Una.
- ¿Una? ¡Eso no es nada!
- Tres. Nada más.
- ¿Tres? ¿Qué eres? ¿Un genio?
- ¿Por que? ¿Te gustaría frotar mi botella para obtener algunas respuestas? -Lo empujo un poco, y no pude evitar reírme de su comentario pervertido- Te estoy dando la oportunidad de saber cosas, _____. Tú, la destructora de vidas. No debería de estar haciendo esto, pero lo estoy haciendo. Así que no te quejes.
- Esta bien. -Gruño y nos lleva a uno de mis restaurantes favoritos. Mientras esperamos nuestra orden, empiezo a sacar provecho de mi regalo- Ok, primera pregunta. ¿Qué fue lo primero que pensaste de mi cuando nos conocimos?
- ¿En serio? Eramos unos niños, si te dijera que quería follarte sonaría como si hubiera sido un niño pervertido -Se encoge de hombros- Pero esta bien. Te voy a responder. Apenas era un niño en ese entonces, ______. No puedes esperar a que recuerde esas cosas. Siento decepcionarte, pero no fue amor a primera vista si eso era lo que esperabas.
Ruedo los ojos. Él sonríe.
En eso llegaron nuestras ensaladas y mientras le daba una que otra probadilla a la mía, lo miraba. Pero no era la única, prácticamente todas las mujeres en el restaurante lo miraban, y Tom no parece estar consciente de ello en lo absoluto. Trato de recordar el accidente y todo lo que ha pasado, y aquí estamos, comiendo juntos. Claro, ahora las cosas eran diferentes, pero aun me sorprende que a pesar de todo lo que ha pasado entre nosotros, nos llevemos bien de vez en cuando.
- Un niño, ¿eh? Tenias trece años. Sabia que me deseabas desde entonces.
Sonríe adorablemente, causando que la rubia que estaba en la otra mesa estuviera a punto de desmayarse.
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Confesiones. Tom Kaulitz.
FanfictionFamosa novela de Nede 12. Te invito a leer esta enigmática novela. Una vez que inicies la historia no podrás detenerte. Todos los derechos a Nede Gayle.
