Capitulo 50.

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Todos admiran mi piel bronceada (cortesía de las playas de España) cuando hablo y río con mis amigos. Los exámenes finales son en unos meses, pero soy inmune a las presiones de la escuela y mis actividades extracurriculares, sin mencionar los eventos que aun tenia que planear.

Volví a caer en la rutina de mi vida en Berlin con facilidad, siendo adorada, y envidiada, y deseada por estas personas, estas ovejas que se aferran a cada una de mis palabras. Cuando voy camino a clase, noto que Alfonso viene caminando hacia mi. Yo solo sonrío. Había extrañado al hijo de puta y la compañía que me daba. Sin ataduras, sin emociones conflictivas como había sido con Lucas y sin confusión como ahora lo es con Tom.

— Hola —Murmuro— ¿Me extrañaste?

— Siempre —Responde con entusiasmo, obviamente motivado por mi falta de resistencia.

Me vuelve a invitar a salir, y me pregunte a mi misma si ya se había cansado de Amber. Realmente no me importa, Alfonso es alguien con quien debería de estar saliendo. Buena familia, buen aspecto físico, buen... todo. Hacemos planes para mañana y me acompaña a mi próxima clase, haciendo una pausa para darme un beso antes de irse.

Mis amigas cabeza huecas casi se desmayan y suspiran de la envidia. Me di cuenta de que Amber nos miraba con odio. Más tarde me entere de que termino con ella. Solo me queda reírme de todo esto. Bien hecho.

Miro hacia donde Tom debería de estar sentado, pero el lugar esta vacío. Tiene cuatro días sin venir al colegio, y me preguntaba donde estaba. ¿Ha vuelto a casa? ¿Ha recibido los sobres? ¿Ha sido aceptado en la universidad que quería ir? No sabia. Por alguna razón me siento mal por no saber estas cosas.

***

Voy al patio a esperar a Alfonso (él insistió en llevarme a casa porque 'me había extrañado tanto') solo para ver un Audi muy familiar detenerse sobre la acera. Esta claro que había regresado a casa, por los sobres que lleva en la mano.

— Justo a tiempo. —Me sonrió, pero yo solo lo mire. Su sonrisa se contrae y entonces parece como si se acabara de acordar que se había comportado como un idiota conmigo la ultima vez que nos vimos— Hermanita... —Comienza a decir, suspirando.

¿Hermanita? ¿En serio? ¿Qué carajo le pasa?

Retrocedo.

— Alfonso me va a llevar a la casa.

— _____, por favor... Me pillaste en un mal momento.

— ¿Porque?

— ¿Porque qué?

— ¿Por que te pusiste de mal humor así de repente?

— Solo estaba cansado.

— ¿Donde estabas?

— Eso no importa.

— Ah, si. Se me olvido. Solo porque follamos no significa que me tienes que dar explicaciones.

— _____.. —La expresión en su rostro cambia cuando reconoce las palabras. Sus palabras. Como si lamentara decirlas— No quise decir eso.

— ¡Entonces dame respuestas! Hablame de esta tipa Karina.

— No hay nada que decir. ¿Como sabes de ella?

— Vi una foto de ella.

Se queda callado.

— ¿Has estado revisando mis cosas? Eres una perra entrometida, no tenias derecho de hacer eso.

— ¡La encontré por accidente! —Grito tan fuerte que algunas personas se detienen para mirarnos.

Confesiones. Tom Kaulitz.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora