'Inesperado'
Venganza, no importa que tan dulce sea, a veces te puede apuñalar en la espalda. Al parecer Esteban se enteró de que yo era la causa de todas sus desgracias. Me di cuenta de esto cuando se metió a mi baño furioso. Y me entro a golpes. Ni se imaginan la cantidad de golpes que me dio.
Trato de levantarme. Un paso a la vez. No te caigas. No te atrevas a caerte. Todo me duele. Hasta partes del cuerpo que nisiquiera sabía que tenía. Me veo horrible. Mi cara esta cubierta de moretones y mis ojos super hinchados, mis labios rotos y tengo sangre seca en la mejilla. Tomo una bata y me la pongo sobre mi vestido, que ya esta todo roto... y me acuesto en la cama.
Escucho a alguien tocar mi puerta, pero no contesto. Prefiero acostarme aquí y morir antes de dejar que me vean así. Pero igual entraron, por más que no contesté. Y claro, era Tom.
— ¡Mierda!
Lo miro a través de mis ojos hinchados— Toma una foto Kaulitz. Dura más tiempo. Si quieres la puedes hasta pegar en tu estupido diario —Ughh, ¿qué tanto me mira?— ¿Qué me miras? ¡LARGATE! —Agarro una almohada y como no puedo moverme sin que me duelan las costillas se la tiro gritando de dolor.
Sin decir nada, Tom recoge la almohada y la vuelve a poner en mi cama. Se quita el abrigo y camina a mi baño, todavía ignorando mis gritos. Luego de un rato me calmo al escuchar a Tom llenando mi tina. Ughh, ¿sera este otro de los juegos de Tom?. Debo admitir, que su actitud me intrigaba, y en vez de volver a gritarle para que saliera, me quedó callada observando como sale de mi baño con una toalla en la mano, y con esa mirada seria que tanto adoraba.
— ¿Me pegas si me siento a lado tuyo? Porqué ahorita no estas en posición de moverte mucho.
— Vete a la mierda. ¿Estas disfrutando esto verdad? Solo dilo y largate. Yo me lo busque, dilo de una vez.
— Debería decirlo... —Sube a mi cama y con cuidado limpia las heridas de mi cara con la toalla húmeda— Si te lo dijera, ¿haría las cosas más fáciles?
— No estoy de humor para juegos Tom.
Me mira, sus ojos penetrando los mios— Yo tampoco ____, así qué callate y deja de tratar de alejarme de ti...
Siento un dolor horrible en mi labio inferior al sentir la toalla húmeda, salté un poco sin querer haciendo que las costillas también me dolieran.
— ¡AUCH!! —Grito con toda mi fuerza, y me quedo inmóvil al sentir como el dolor pasaba por todo mi cuerpo, mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no quiero que Tom las vea.
Sus manos agarraron mi cintura tratando de calmarme.
— Shh... cuidado... —Su voz bajita casi se quiebra al pronunciar esas palabras, como si le doliera verme así. Con mucho cuidado me recostó en la cama. Algunas de sus trenzas rozaban mi cara mientras nos mirábamos directo a los ojos. Y pude ver, a través de esas pestañas tan largas y hermosas, que un hombre tan lindo como él no debería de preocuparse tanto por alguien como yo. Pero bueno, les dije que todavía le importo ¡jijiji!
Nos miramos a los ojos por lo que parecían horas, imaginando que era lo que pensaba cada uno, y si estábamos pensando lo mismo... Por un momento sentí los labios de Tom rozar los míos, pero no se si lo imagine o que.
Cada vez que tengo contacto con él, o que estoy muy cerca de él... me siento como una pequeña chispa de fuego, que es tan vulnerable que en cualquier momento puede prender en llamas. Exactamente así me siento ahora mismo, hasta que Tom se aleja para verme mejor, y sonríe.
— Te llene la tina... —Dijo mientras salía de mi cama.
— Si claro, y eso te da más razones de verme desnuda ¿no? —Respondí escondiéndome nuevamente en el sarcasmo. Escucho como Tom toca el agua de la tina para ver si la temperatura estaba bien para mi, hmm.. ¿por qué estará haciendo tanto por mí? Salé del baño con una sonrisa en el rostro.
— Solo si tu quieres
— Nunca —Me sorprendí cuando Tom me cargo entré sus brazos, procurando no lastimarme. Escondí mi rostro en su pecho, respirando su olor a cigarrillos mezclado con ese no sé que que me encantaba, mientras me llevaba al baño.
Una pequeña risa se escapa de sus labios— Si, eso imagine —Caminaba con calma, y me agarraba como si estuviera agarrando una estatua de vidrio. Como si tuviera miedo de romperme. Cuando llegamos al baño, me sentó en una pequeña silla que estaba a lado de la tina— Bueno... supongo que querrás que me vaya a otro lado mientras te bañas.
Lo miró, ok se que debo decirle 'Si, largate' pero aun asi digo— Si pero supongo que puedo hacer una excepción.
— Que bien —Sus manos pasan por mí cuerpo lentamente al quitarme la bata que llevaba puesta. Trato de no hacer muecas cada vez que sus manos tocaban una de mis heridas. Cuando me quita la bata, empieza a quitarme el vestido con mucha dificultad ya que no me podía mover mucho.
— Arrancalo.
— Eso es lo que siempre eh querido oírte decir, desde el día que te conocí —Esa respuesta me hizo reír. Busca unas tijeras y corta mi vestido de 1,500 dolares. Me sentí liberada, el estupido vestido me estaba asfixiándo. Cuando término de arrancar el vestido, los dos vimos con claridad el resto de los golpes que tenía en mi cuerpo. Al parecer tenía un par de costillas rotas, y mi estómago estaba rojo de tantos golpes. Lo miro a la cara y puedo notar que esta disgustado.
— No me duele tanto... —Dije para tratar de hacerlo sentir, ¿mejor? Luego pongo voz de niñita y digo— ¿Me ayudas a quitarme el resto de la ropa?
— Las cosas que haces para llamar mi atención.
— Ya quisieras. Sabes que estas en todo tu derecho de irte.
— Nunca —Su voz seria me sorprende. Me quita la ropa interior, y puedo notar que trata de no mirarme mucho cuando me carga y me lleva a la tina. Cuando me introduce a la tina, me relajo al sentir el agua caliente cubrir mi cuerpo. Tom agarra una esponja y la pasa por mi piel, ahh.. justo lo que necesitaba. Cerré mis ojos y me relaje— ______, necesito llevarte al hospital.
Mis ojos se abrieron inmediatamente— ¡No!, No quiero que nadie más vea que soy capaz de sangrar, que soy débil... no quiero que nadie me vea asi —No esta en mi personalidad mostrar que soy débil, por más que me duela, simplemente soy así de orgullosa.
— ¿Qué? Porque... —Al parecer entendió porque no siguió— Ok como quieras, pero de todos modos llamaré a un doctor para que venga a verte —Luego de secarse las manos con una toalla, saca su celular, y rápidamente llama al mejor de los doctores para que viniera a verme en cuestión de minutos.
— Ya termine de bañarme —Le dije en un tono un poco de malcriada, ya que estaba haciendo cosas por mi, era mejor aprovecharlo ¿no? Tom vuelve a guardar su celular y con sus fuertes brazos me carga y me saca de la tina. Tiemblo un poco por el cambio de temperatura. Me sienta en una silla y me cubre con una toalla.
— _____... —lo miro. Tom junta su frente con la mía, y de la nada me voy a otro mundo, y nuevamente nos quedamos mirándonos uno al otro. Tom cierra sus ojos, y besa mis labios, y sin pensarlo le correspondo al beso, en ocasiones me quedaba un poco tensa, pero no es porque bese mal, creanme que el niño sabe besar, pero tenía heridas en los labios y me dolía un poco, pero eso no iba a evitar que lo siguiera besando. Al tenerlo así cerca mio me hacia sentir segura, como si nada ni nadie me pudiera volver a hacer daño.
Nos dejamos de besar, y antes de que me diera cuenta ya Tom me estaba acomodando en mi cama. Me miraba con intensidad, no sé que significo esa mirada, pudo significar muchas cosas, puede ser que solo quiera sexo, puede que sienta lastima, o puede que en realidad me quiera. Pero no sé, con Tom nunca se sabe.
Sus manos acariciaron mi pelo como siempre lo solía hacer, y sus labios fueron hacía mi cuello, pero se alejo al escuchar que tocaban mi puerta. El doctor ya había llegado.
ESTÁS LEYENDO
Confesiones. Tom Kaulitz.
FanfictionFamosa novela de Nede 12. Te invito a leer esta enigmática novela. Una vez que inicies la historia no podrás detenerte. Todos los derechos a Nede Gayle.
