Jared Meyers, el ángel satánico y hacedor de milagros. No sé como se las arregla, pero tan pronto entró al restaurante, encuentro a Lucas esperando. A Hannah, por supuesto. Pero ese es un detalle sin importancia.
Tenía que alejarlo de ella. Era una de las razones por las que estaba aquí.
Me le acerco por detrás y le tapo los ojos. Se pone tenso y luego me toca las manos.
— ¿Hannah? —Sonríe— Deja de jugar.
Entrecierro los ojos y acerco mis labios a su mejilla— Respuesta equivocada —Susurro— ¿De verdad te olvidaste de mi? —Su sonrisa vacila. Todo su cuerpo se congela. Sus manos tocan mi cara y se deslizan por mi cuello hasta que encuentran el anillo que colgaba en mi pecho. Lo que había escondido de Tom, y sin embargo, siempre mantuve conmigo— ¿Recuerdas cuando me lo diste? Antes de que te fueras.
— ______ —Dice en voz baja. Le destapo los ojos y él se voltea a verme. Lleva una carga, y el peso solo es visible a través de la tristeza en sus ojos. ¿Qué le habrá estado haciendo Hannah?— ¿Qué estas haciendo aquí? —Pregunta, aun aturdido.
— Lo mismo te pregunto a ti. ¿Qué haces aquí sin siquiera tomarte la molestia de llamarme? —Su boca se abre y se cierra. Y por un segundo recordé como la besaba a ella. Maldita perra— ¿No me vas a dar la bienvenida? —Le extiendo mis brazos y se pone de pie, mirándome un momento antes de darme un abrazo. Besa mi mejilla torpemente, y le agarro la cara para besarlo en la boca, actuando como una puta depravada. Todos nos estaban mirando. Me pregunte si algún amigo de Tom estará por aquí, ¿pero a él que le importa? ¿Acaso él no se acostaba con la loca heredera de vez en cuando?
— Dios —Dice cuando nuestros labios se separan— ¿Qué pasa?
— No pasa nada —Le jalo el brazo— Hannah no vendrá esta noche. ¿Nos vamos?
El Alfa Romeo. Como lo extrañaba. Lucas se sienta en el asiento del conductor y le pido que nos lleve a su hotel.
Se ve tenso mientras conduce. Agarra el volante demasiado fuerte, y casi ni me presta atención. Solo lo miro porque si no lo hacía, empezaría a preguntarle cosas y pensaría en cosas en las que no quiero pensar.
— Lucas —Tomo su mano, jugando con sus dedos.
— ¿Qué?
— Quiero que me folles.
Casi chocamos con un peatón, de no haber sido por sus reflejos. Por fin me mira, parpadeando esos ojos claros. Se lame la boca y yo quiero lamersela también.
— _____, por favor.
— ¿Por favor qué? ¿Por favor no lo hagas? ¿Por favor sal del carro? ¿Por favor quítame la ropa? —Sacude la cabeza ligeramente— ¿Es por ella verdad? ¿Encontraste a alguien mejor para ti? No tienes ni idea de como es ella--
— Si sé como es —Responde enojado, finalmente mostrando una pizca de emoción— Deja de decirme eso. Ya se como es ella, ¿ok?
— ¿Y.. te gusta? —Pregunto, horrorizada.
— ¿Eso te horroriza? —Pregunta, con la misma voz muerta de antes— Oh, lo siento. ¿Te decepcione? No soy perfecto, _______.
Recordé las palabras de Hannah. ¿Sabes cual es tu problema, _______? Lo idealizas. Lo hacer ver como un dios perfecto, pero no lo es. Él esconde tantas cosas de ti.
— ¿Qué diablos te pasó? —Su boca se tuerce en una mueca. Llegamos a su hotel y salimos de su auto sin decir una palabra mientras el chico del valet parking se llevaba el Alfa Romeo. Lucas mantiene su cabeza baja pero extiende una mano hacia mi. El único gesto familiar que he visto en el en toda la noche— Lucas, que te-- —Me agarra y me mete al ascensor. Cuando las puertas se cierran, su mano recorre todo mi cuerpo y me besa con agresividad y dulzura, como siempre lo había hecho en el pasado. Yo me refuerzo debajo de él, agarrando su ropa.
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Confesiones. Tom Kaulitz.
FanfictionFamosa novela de Nede 12. Te invito a leer esta enigmática novela. Una vez que inicies la historia no podrás detenerte. Todos los derechos a Nede Gayle.
