Capitulo 63.

517 38 0
                                        

Me consume antes de tener la oportunidad de detenerlo. Esta necesidad, esta ansiedad de dolor. Karina Wright. Tom Kaulitz. Personas que matar y aniquilar. Luego de miles de gritos y amenazas de mi parte, Diego se las arregla para averiguar algunas cosas. Tom y Karina son una pareja. Viviendo en París, Tom estaba estudiando en otra escuela. Karina vivía en una de las casas de Sherri, mientras que Tom vivía en un penthouse. Habían fotos, pero me negué a mirarlas. Ya tengo la ubicación de los dos. Bien. Necesitaba saber donde estaban los hijos de puta.

Pero.. ¿ahora que hago?

Por favor lee esto y si aun quieres castigar a alguien por hacerte pasar por todo esto, entonces que sea a mi. Solo a mi.

Vete a la mierda, Tom. Que se vayan a la mierda tú y tu estúpido cuaderno. Vayanse a la mierda  Karina y tu.

Mi racionalidad es anulada por rabia y amargura. A pesar de que aun sobresalgo en mis estudios, esto era lo que invadía mis pensamientos. Estaba revolviendo algunos papeles cuando entra Lucas.

— Hola, me voy a vestir ahorita, es que me distraje con esto. Se que tienes un vuelo en unas horas así que podemos ir a cenar rápido. Diego consiguió mas información y estaba buscando algo que pueda usar para vengarme, pero si puedes esperar un rato...

Sus ojos están tristes. Hermoso. Perfecto. Cruza la habitación y se para detrás de mí. Miro nuestros reflejos en el espejo. Un Ángel detrás de mi, tan preocupado. Siempre preocupado por mi.

— ______... dejalo ir.

— No —Agarro los papeles con fuerza, arrugándolos. Lucas pone sus manos en mi cintura y yo me pongo tensa. Se acerca a mi oído y mi cuerpo lo quiere y lo desea de la misma forma en que lo hacia mucho antes de que toda esta mierda pasara.

— Dejalo ir.. han pasado dos años.

— Eso es todo lo que me queda.

— No —Sus manos acarician mis brazos y me quita los papeles— No es lo único que te queda.

— No me toques, Lucas.. —Inclino mi cabeza hacia atrás cuando siento su cara a centímetros de la mia— Ya me rechazaste antes, si trato de hacer que te acuestes conmigo lo volverás a hacer. No hagas eso.

— Dejalo ir —Repite, mirandome. Aprieto los puños. Trato de hacer que me suelte dándole varios puñetazos en el pecho. Pero luego me besa la frente— No es todo lo que te queda. No dejes que eso que paso te quite todo lo que tienes ahora, sabes que lo hará. Tienes mucho a tu favor —Murmura, sus ojos medio cerrados como si estuviera soñando despierto.

Me aferro a él con fuerza. Y empiezo a relajarme. Apoyada en él. Dejo caer todos los papeles al suelo.

Finalmente, me besa la boca. Me pierdo en él otra vez, en la mezcla de placer y dolor. Lucas me lleva a algun lugar entre la suavidad y la aspereza. Cada parte. Cada centímetro. Esta vez no fue como la noche del baile de graduación, o todas las otras noches que pase follando a diferentes hombres. Lucas se toma su tiempo, y yo me dejo llevar. El tiempo no es nada. Es irrelevante.

Todo iba en cámara lenta.

A medida que su miembro poco a poco va entrando en mi, agarro sus hombros— Me gustaría que las cosas hubieran sido diferentes.. —Mi voz se apaga pero él asiente de todos modos. Él entiende.

— Lo sé. A mi también —Me susurra, besándome el cuello. Entra y sale de mi, con un ritmo estable, finalmente el placer vuelve a mi cuerpo. No es un escape, sino una afirmación de la realidad. Cuando se acaba, me empujo contra él, saboreando su calidez. Su hermoso cuerpo, cada curva, cada pulgada, como lo había hecho durante nuestra ultima noche antes de la boda— Aun me tengo que ir..

Asiento— Entiendo.

— Que duermas bien, ________ —Me agarra la barbilla para darme un beso.

***


Me despierto en una cama vacía, pero no siento la tristeza de ella. Hay una foto en la mesa de noche. La pequeña ________ y el joven Lucas, ambos sonriendo.

La miro por unos segundos antes de ponerme de pie y estirarme, dándole la bienvenida a esta mañana y todas las que están por venir. De alguna manera se que ahora todo sera diferente.

Confesiones. Tom Kaulitz.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora