'Mi delirio'
Necesito cocaína. Abro mi mesita de noche y busco mi cadenita de la salvación. ¿Porqué le llamo así? Porque esta cadenita es muy especial para mí. No es porque me la haya regalado alguien, o porque tiene algun valor sentimental. Es más, yo misma me la compré. Le llamó cadenita de la salvación, porque a ella recurro cuando necesito coca. Me salva, me ayuda. La cadenita tiene una abertura, en la que meto una pequeña cantidad, así la puedo llevar donde yo quiera.
Estaba apunto de sacar la cadenita cuando tocan mi puerta. ¡UHH! ¿Justo ahora?
— ¿Quién es?
— Tom.
— ¡No molestes! —digo mientras voy abriendo mi cadenita, no quiero lidiar con Tom ahora mismo, solo quiero estar con mi coca...
— Deja eso —Me dice, no... me ordena. Como siempre entra sin permiso, y me quita la cadena de las manos. Lo primero que noto en Tom es que tiene una cortada en la mejilla y un moretón rojo en la quijada. Hmm.. y me di cuenta de que Tom había ido a ver a Esteban.
— ¡Oye! —Uhh, una gran parte de mí quiere sacarle los ojos a Tom en este mismo instante. Y creanme que lo hubiera hecho, si me pudiera mover. Es lindo que haya peleado con Esteban por mí y todo, pero ahora mismo nada de eso me importaba porque me estaba privando de uno de mis mayores placeres en este vida— Dije que no molestaras, no que podías entrar, pero tu como siempre entrando sin permiso —Torci los ojos— ¿Qué le hiciste a Esteban?
-— Em , nada malo.. sólo me aseguré de que no te molestara nunca más. Ahora mismo debe de estar en camino a la escuela militar —No pude evitar reír.
— Gracias Tom...
— A la orden hermanita.
— Emm... ya que terminaste lo que me ibas a decir... ¿te puedes ir? —Me estaba desesperando.
— No.
— ¡Tom!, ¿qué quieres?
— Vine a hablar.
— ¿De qué?
— De lo que paso el otro día...
— ¿Y que fue lo que paso Tom? —¡JA! Me extraña y me quiere de vuelta. Pero me trato muy mal y ahora tiene que pagar.
— Tú sabes que paso.
Me encojo de hombros, disfrutando de su incomodidad. Soy una bitch, lo sé— Refrescame la memoria...
— Esta bien —Se inclina y junta sus labios con los mios. Le agarro por la camisa, haciendo que se ponga sobre mí. Mi lengua entraba y salía de su boca, estaba jugando con Tom hasta que perdió el equilibrio y cayó sobre mí, haciendo que gritara de dolor. Tom rápidamente apoyo su manos en el colchón y volvió a levantarse, aún sobre mí— Perdon —Esos hermosos ojos chocolates me miraban con preocupación, y su boca había dibujado una pequeña sonrisa.
— Kaulitz, ¿pidiéndome perdón? Wow, esto no pasa todos los días —Digo pasando mis dedos por la cortada que tenía en la mejilla para luego besarla. Le desabrocho la camisa sin dejar de mirarlo a los ojos, y paso mis uñas por su pecho tirando la camisa sobre mi cama.
Siento las manos de Tom en mis muslos internos, acercándose cada vez más a mi feminidad. Mueve un poco la tela de mi ropa interior e introduce sus dedos dentro de mí. Mi respiración se hacía cada vez más rápida y agitada.
— Ahhh.. Tom.. esto.. no.. es.. justo... —dije entrecortadamente.
— No sabía que había reglas —Sonríe un poco, esa sonrisa que siempre me mata. Apretó su miembro contra mis piernas que aún estaban heridas.
— ¡Mierda! —Auch Me alejo de él, y el dolor seguía— Ugh, estupidos puntos —Tom se quita de encima mío rápidamente, su pecho descubierto y esos músculos definidos me hicieron fustrarme aún más. Le doy la espalda y abrazo una almohada— Creo que no vas a poder conseguir lo que en verdad querías... ya veo porque viniste... Pervertido. Y me imagino que te querrás ir, así qué cierra la puerta cuando salgas —Esperaba escuchar sus pasos llenos de confianza y ego. También esperaba sentir la frialdad en mi cama una vez que el calor que emitía su cuerpo saliera, al igual que su presencia. Mis oídos estaban atentos para escuchar por si decía alguno de sus comentarios sarcásticos, o alguna palabra vulgar. Me puse muy tensa, solo estaba esperando que algo de eso ocurriera, pero nunca hubo movimiento alguno.
Cuando pensé que ya me había quedado dormida o que tal vez él se fue sin que yo me diera cuenta, sentí sus manos alrededor de mi cintura y su respiración en mi hombro.
— No voy a ninguna parte —Su mano esta alrededor de mi cintura, y la palma de su mano toca mi estomago. Mi mano encuentra la suya, y entrelazamos nuestros dedos.
— ¿Estás regresando a mi Tomi? —digo con un bostezo, ya no sabía si estaba en la realidad, o si ya estaba soñando.
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Confesiones. Tom Kaulitz.
FanfictionFamosa novela de Nede 12. Te invito a leer esta enigmática novela. Una vez que inicies la historia no podrás detenerte. Todos los derechos a Nede Gayle.
