Capitulo 92.

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Me despierto la mañana siguiente. Bueno, ya llevaba rato despierta, mirando hacia el techo, pensando en que tan jodida estaba mi vida y lo que me esperaba el día de hoy.

Ya saben, como siempre.

Tom seguía completamente dormido a mi lado, cosa que me empezo a molestar.

— Tom, me tengo que ir —Le digo mientras lo sacudo para que se despierte.

— Es sábado, no tienes que ir a trabajar —Suena como si ya se hubiera despertado hace rato y solo estaba ahí acostado con los ojos cerrados.

Me paro de la cama y camino hacia el espejo— No voy a trabajar —Respondo, mirando mi reflejo. Hay una larga pausa.

— ¿Entonces a donde vas?

— A casa de Diego.

— ¿Por qué? —Ya se había puesto de pie.

—Porque quiero. ¿Por qué tantas preguntas, eh? —Camino hacia mi gavetero.

No contesta, pero sus movimientos son tensos. Se pone el boxer, toma su ropa y sale de mi cuarto, tirando la puerta. Mi corazón salta por un segundo antes de volver a su ritmo normal. Lo escucho cerrar la puerta del otro baño. Yo entro a la ducha y planeo mi día. Primero al hotel de Lucas y luego a hablar con Jared.

No esperaba encontrarme a Tom esperándome cuando saliera del baño, pero ahí estaba. Termina de tomar un vaso de agua y lo coloca sobre la mesa. Ya estoy vestida y lista para salir.

— A veces me pones las cosas tan difíciles —Su ropa esta arrugada— Y la mayoría de las veces me lo merezco. Pero hay veces que no, _______.

Y se va. De hecho, los dos nos vamos. Y no nos dirigimos la palabra en el elevador, y al salir ambos nos dirigimos a nuestros respectivos carros.

***

El hotel de Lucas. Su habitación ya no era su habitación. Las mucamas ya lo estaban limpiando. Aspirando todo rastro de él. Lavando las sabanas sobre las que nos revolcamos la noche anterior. Las observo por un rato hasta que una de ellas me mira. 

— ¿Srta. ______? —Pregunta.

Asiento.

Me entrega un pequeño sobre. 

— ¿Cuando se fue? ¿A donde fue? —Tomo el sobre.

Se encoge de hombros.— Solo me dio instrucciones de entregarle el sobre esta mañana. Lo siento.

Un anillo y una tarjeta.

Me tuve que ir.

Con amor,

L.

***

Jared desliza sus gafas de sol cuando se sienta en mi mesa, dándome una sonrisa que significaba que ya eramos más que unos simples conocidos.

— Lucas se fue.

— Hannah también.

— ¿Crees que esten juntos? —Jared se encoge de hombros y ordena su comida. Yo no estaba de humor para comer nada. Tom no ha llamado. Seguramente sigue enojado, pero no lo culpo. Asi soy yo de jodida, siempre queriendo lo que no puedo tener y rechazando lo que si— ¿Puedes encontrarlo?

Me mira, transmitiendo algo. Su mirada profunda de ojos azules era algo a lo que ya me había acostumbrado. 

— Ahora no —Toma mi mano, como un amigo lo haría— Anda a ver a Tom. Se ira pronto, y las cosas van a cambiar una vez que se vaya. Te lo puedo asegurar.

— ¿Qué quieres decir con eso? —Su mano se siente fría contra la mia.

Jared sonríe. El demonio guapo.— Solo confía en mi. Pasa tiempo con él. Todo el tiempo que puedas. Ya después habrá tiempo para Lucas.

— Jared…

— ¿Hmm?

— A veces me asustas.

Sus ojos se suavizan. Presiona sus labios contra mi mano. El fuego del beso quema un agujero a través de mi piel.

***

Llamo a Tom.

— ¿Qué quieres? —Suena cansado. Esta en su estudio. Yo estoy en la habitación de Jared viendo a Tom a través de la pantalla.

— Mira.. Lo siento. No estoy acostumbrada a esto —Hago zoom para ver su rostro mejor. Jared esta en la otra habitación leyendo.

— ¿Crees que eres la única? —Responde, dejando de escribir en su cuaderno. Me gustaría poder leerlo desde aquí.

— Lo sé, Tom. Por eso dije que lo siento. Sabes que no me disculpo muy a menudo.

— ¿Asi que debo sentirme honrado porque decidiste llamarme?

— No es eso —Me defiendo, molesta por su sarcasmo— Es solo que…

— ¿Qué? —Sigue enojado. Lo puedo notar por la forma en que se mueven sus cejas.

— Te vas.

— ¿Y?

— Y no volverás en un buen tiempo.

— ¿Y? No habrá mucha diferencia, si de todos modos siempre huyes de mi. Ya no tendrás que huir por unas semanas.

No contesto. Espero a que se le pase el enojo. Tom juega con su pluma. Luego se rasca la cabeza y enciende un cigarrillo.

— ¿Sigues enojado?

— Como quieras, ____.

— Te voy a extrañar, ¿sabes? Cuando te vayas.

Una sonrisa se forma en su rostro. Y crece mas y mas. Como si le acabara de decir que me atara y me cogiera en todas sus posiciones favoritas.

— ¿Ves? —Responde, sonando feliz— ¿Eso no fue tan difícil, verdad?

— Como quieras, Tom —Sonrió— Buenas noches.

Click.

Confesiones. Tom Kaulitz.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora