Horas después, miro la montaña de papeles sobre mi escritorio. Ahora trabajo como Gerente de Publicidad en la agencia de mi papá, estaba viviendo y respirando en una de las industrias más estresantes del mundo.. pero no me importa, vivo del estrés.
Mi telefono suena y lo contesto distraídamente, aun revisando los papeles.
— ¿Si?
— Srta. _____, hay un Sr. Kaulitz aquí afuera preguntando por usted.
— ¿Cual Kaulitz? —Pregunto, a pesar de no haber escuchado más nada de mi hermanastro desde esa llamada hace años, ya tengo una idea de cual Kaulitz era. Pero aun asi, no esta de mas asegurarse.
— Lucas, Señorita.
— Dejalo pasar. Y deja de llamarme señorita que de eso no tengo nada.. —No puedo evitar sonreír. Antes de darme cuenta, estaba arreglandome el cabello y la ropa. Lucas entra, vestido en un traje de negocios. Dejo la fotografía y ahora tiene el control total de una de las compañías de su papá.
— Me temo que no vamos a poder almorzar hoy —Me mira como disculpándose— Hay otra señorita que necesita de mi atención mas que tú.
Esto me molesta.— ¿Quién?
Sonrie, sabiendo que he caído en su broma— Emma. Izzy la dejo conmigo mientras ella iba a almorzar con Henry.
— ¿Emma esta aquí?
— Si —No para de sonreír. Sabe que a pesar de que no me gustan los niños, adoraba a la hija de Isabel— ¿No piensas saludarme? ¿Nisiquiera un Hola Lucas?
Me pongo de pie y le doy un beso en la boca. Solo un piquito, como me había acostumbrado a saludarlo en los últimos años.— ¿Donde esta?
— Probablemente buscando a Hanna. Em la adora. Hasta me pregunto si se podía pintar el cabello de negro.
— Mierda —Digo, jalandole el brazo. Salimos de mi oficina y Lucas se ve sorprendido— Ella no puede ver a Hanna ahora.
— ¿Porque no?
— Porque acabamos de perder una cuenta de 50 millones de dolares y ella era la líder de ese proyecto. Esta furiosa.
— Ah.. —Lo piensa por un momento y luego entiende. Hanna Meyers era conocida por su carácter infernal y luego de haber roto demasiadas cosas desde que empezó a trabajar aquí, decidió construir otro espacio para poder usar cuando quiere descargar su rabia. Ahí practicaba Kenjutsu; esgrima japones. Si no fuera por su inteligencia la hubieran despedido de hace tiempo. Casi todos le tenían miedo, pero yo no. Ella me fascinaba demasiado— ¡Ahh!
Sin decir palabra los dos nos apresuramos a la oficina de Anne, en busca de la pequeña rubia. Como era de esperarse, Hanna no estaba ahí. Escuchamos algo caer al suelo, y luego algo golpearse contra algo.. muy duro. Ella estaba en el otro cuarto.
Emma aparece detrás de nosotros, chupando una paleta que probablemente le dio mi secretaria. Sus ojos brillan de felicidad.
— ¡Tia ______! —Se lanza sobre mi, abrazando mis rodillas. Mirándome con cariño.
— ¡Mi reina!
— Tia _____, ¿me llevas a Burger King? —Me pregunta con entusiasmo— ¡Quiero comer papas fritas!
Trato de esconder mi asco por el Burger King, pero aun asi se mostraba claro en mi cara. Me perturba la idea de pasar mi cumpleaños en un restaurante de comida rápida.
Escucho una risa suave que sonaba a la de Lucas.
— ¿Ves? Te lo dije —Le dice a su sobrina— Mirale la cara.
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Confesiones. Tom Kaulitz.
Fiksi PenggemarFamosa novela de Nede 12. Te invito a leer esta enigmática novela. Una vez que inicies la historia no podrás detenerte. Todos los derechos a Nede Gayle.
