'Tu y yo'
Y pasó el fin de semana.
La verdad no hay mucho que contar. Era domingo por la noche y tenía que ir mañana temprano al colegio por el consejo estudiantil. La verdad es que no me gusta ser parte de el, pero es una de esas cosas qe tengo que hacer. La gente pensaría que debido a mi reputación, estaría en todas las fiestas (que por cierto, hay una esta noche), pero lo que me separa del resto es que me puedo controlar en ciertas situaciones.
Bueno dicho esto, estaba yo en mi cama revisando mi agenda y escribiendo algunas notas sobre las reuniones a las que tenía que ir esta semana. Sentada con las piernas cruzadas, arreglando mi horario. Es tan difícil ser yo. Muy pocas son las veces que tengo tiempo para divertirme, pero creanme que cuando tengo tiempo... lo aprovecho al máximo.
Pero como les decía, eran las 11 de la noche y estaba haciendo los últimos ajustes cuando escucho que mi puerta se abre. Como solo hay una persona en esta casa que entra y sale de este cuarto cuando le da la gana (bueno dos, la otra persona era mi papá pero él casi nunca esta en la ciudad y no vive conmigo), ni siquiera alzé la mirada para ver quien era.
— ¿No fuiste a la fiesta?
Le pregunté por curiosidad. Estoy tratando de hacer como si nada paso y espero que él no lo vuelva a mencionar nunca más. Lo que pasó el viernes no significó nada, fue por falta de juicio y nada más. Debió ser por la rabia que tenía ése día y también porque estaba muy borracha. Pero la verdad no significó nada. Fue un juego, nada más.
— No tenía ganas de ir.
Siguió caminando, y abrió la puerta de mi balcón. Como siempre lo hace. Acababa de mudarme aquí cuando él empezó a hacerlo. Recuerdo que siempre me molestaba, y le preguntaba que porqué de todos los balcones que tiene esta casa, venia al mío. Él siempre respondía que el mío tenía la mejor vista. Lo miré por un momento, pero solo pude ver su espalda, y el humo que salía de su boca.
Terminé con mis apuntes, y los acomode en la mesa de noche, fui al espejo y me cepille el cabello. No le presto mucha atención, y él tampoco me presta atención a mí. Sólo seguía parado ahí, fumando un cigarrillo. Normalmente esto me hubiera molestado, pero como ya a hecho esto muchas veces, hasta se sentía bien tenerlo ahí.
ESTÁS LEYENDO
Confesiones. Tom Kaulitz.
Fiksi PenggemarFamosa novela de Nede 12. Te invito a leer esta enigmática novela. Una vez que inicies la historia no podrás detenerte. Todos los derechos a Nede Gayle.
